<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Damián Muraña</title><link>https://damian.murana.uy/</link><description>Pensar la tecnología, usarla a mi manera y escribirlo antes de olvidarlo.</description><language>es-uy</language><atom:link href="https://damian.murana.uy/tags/navegador-web/" rel="self" type="application/rss+xml"/><item><title>Instalación del navegador web LibreWolf en Debian</title><link>https://damian.murana.uy/instalacion-del-navegador-web-librewolf-en-debian/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/instalacion-del-navegador-web-librewolf-en-debian/</guid><pubDate>Wed, 22 Apr 2026 13:09:17 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>Recientemente aproveché unos días de descanso y estuve haciendo varios cambios en mi instalación de Debian 13 en <a href="/actualizacion-de-laptop-personal-thinkpad-x280">mi ThinkPad X280</a>, entre ellos la migración del entorno de escritorio GNOME a KDE Plasma de la cual hablé un poco en <a href="https://prestocast.com/dmurana/33">Esto no importa</a>. También aproveché para actualizar Mozilla Firefox desde la versión ESR (versión con soporte extendido y más estable) a su versión más reciente, e instalar los navegadores Falkon y LibreWolf, pues si bien Firefox ha sido mi navegador web predeterminado por varios años siempre procuro tener alternativas <a href="https://www.elespanol.com/elandroidelibre/noticias-y-novedades/20251217/firefox-cambia-siempre-nuevo-ceo-convertira-navegador-ia-mayor-revolucion-historia/1003744059650_0.html">ante futuros inciertos</a>. En este sentido LibreWolf es muy prometedor.</p>
<hr>
<h2 id="qué-es-librewolf">¿Qué es LibreWolf?</h2>
<p><a href="https://librewolf.net/">LibreWolf</a> es un fork independiente de Firefox orientado a la <strong>privacidad, la seguridad y la libertad del usuario</strong>. La idea es sencilla: usar Firefox como base y quitarle cosas como telemetría, experimentos, publicidad integrada y DRM, mientras se refuerza lo que sí importa.</p>
<p>Algunas cosas que trae de fábrica:</p>
<ul>
<li><strong>Sin telemetría ni rastreo</strong>: no reporta nada a Mozilla ni a terceros.</li>
<li><strong>uBlock Origin incluido</strong>: bloqueador de contenido listo para usar desde el primer arranque.</li>
<li><strong>Buscadores respetuosos</strong>: DuckDuckGo, Searx, Qwant como opciones por defecto.</li>
<li><strong>Actualizaciones frecuentes</strong>: se compila siempre desde el código estable más reciente de Firefox.</li>
<li><strong>Código abierto</strong>: desarrollo en Codeberg, comunidad en Matrix.</li>
</ul>
<hr>
<h2 id="qué-es-extrepo">¿Qué es extrepo?</h2>
<p>Para instalar LibreWolf en Debian 13, el método recomendado es utilizando <a href="https://salsa.debian.org/extrepo-team/extrepo">extrepo</a>. Agregar repositorios de terceros en Debian de forma manual implica descargar claves GPG y escribir información en archivos <code>.sources</code> en formato DEB822. <code>extrepo</code> simplifica todo eso con un único comando.</p>
<p>La herramienta usa un catálogo curado por el propio proyecto Debian (en <a href="https://salsa.debian.org/extrepo-team/extrepo-data">Salsa</a>, donde los mantenedores verifican cada entrada: URLs, claves GPG, arquitecturas compatibles y versión de Debian. Actualmente hay más de 100 repositorios disponibles —Docker, VS Code, Brave, Signal, LibreWolf, entre otros— que se pueden agregar al sistema sin tener que copiar comandos de páginas de terceros.</p>
<p>Lo que hace <code>extrepo</code> por vos:</p>
<ul>
<li>Descarga y almacena la clave GPG automáticamente.</li>
<li>Detecta tu versión de Debian y configura el repositorio de forma adecuada.</li>
<li>Genera el archivo <code>.sources</code> correcto.</li>
<li>Permite habilitar y deshabilitar repositorios con un solo comando.</li>
</ul>
<hr>
<h2 id="instalación-paso-a-paso">Instalación paso a paso</h2>
<p>Veamos cómo instalar LibreWolf de forma simple.</p>
<h3 id="1-instalar-extrepo">1. Instalar extrepo</h3>
<div class="highlight"><pre tabindex="0" class="chroma"><code class="language-bash" data-lang="bash"><span class="line"><span class="cl">sudo apt update <span class="o">&amp;&amp;</span> sudo apt install extrepo -y
</span></span></code></pre></div><h3 id="2-habilitar-el-repositorio-de-librewolf">2. Habilitar el repositorio de LibreWolf</h3>
<div class="highlight"><pre tabindex="0" class="chroma"><code class="language-bash" data-lang="bash"><span class="line"><span class="cl">sudo extrepo <span class="nb">enable</span> librewolf
</span></span></code></pre></div><p>Esto descarga la clave GPG y genera la entrada en <code>/etc/apt/sources.list.d/</code>.</p>
<h3 id="3-instalar-librewolf">3. Instalar LibreWolf</h3>
<div class="highlight"><pre tabindex="0" class="chroma"><code class="language-bash" data-lang="bash"><span class="line"><span class="cl">sudo apt update <span class="o">&amp;&amp;</span> sudo apt install librewolf -y
</span></span></code></pre></div><p>¡Listo! LibreWolf ya debería aparecer en el menú de aplicaciones.</p>
<hr>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/librewolf-en-debian-13.jpg" 
       alt="LibreWolf en Debian 13" 
       
       >
  
  

  
</figure>

<p>LibreWolf no reemplaza a Firefox automáticamente sino que conviven sin problemas. Luego, para empezar a utilizar LibreWolf, es importante saber que la configuración de privacidad viene bastante endurecida por defecto, algunas cosas (como ciertos inicios de sesión web) pueden requerir ajuste fino en <code>about:preferences</code>.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Micropodcasting: decir algo antes de que se pierda</title><link>https://damian.murana.uy/micropodcasting-decir-algo-antes-de-que-se-pierda/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/micropodcasting-decir-algo-antes-de-que-se-pierda/</guid><pubDate>Sun, 22 Mar 2026 20:54:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>Hay una barrera invisible entre tener algo para decir y finalmente decirlo. En el caso del podcasting esa barrera suele llamarse tiempo, equipo, edición, perfección. Excusas elegantes en muchos casos (acá me incluyo).</p>
<p>Ahí es donde el nuevo proyecto de Joan Boluda y el concepto de micropodcasting se vuelven interesantes. <a href="https://prestocast.com">PrestoCast</a> propone algo difícil hasta hace unos días: grabar y publicar audios de hasta un minuto desde Whatsapp, Telegram o su propia web de una forma muy simple. Un formato de creación de contenido sin ceremonia, sin sobrepensar, sin ese ritual interminable en el que tantas veces caigo de “cuando tenga todo listo lo publico”. Y eso cambia todo, porque de repente cualquiera puede capturar una idea en el momento exacto en el que aparece. Sin necesidad de un estudio, sin micrófonos caros, sin siquiera buena conexión. Solo un teléfono y ganas de decir algo.</p>
<p>En mi entendimiento, el micropodcasting no compite con el podcast tradicional, no quiere reemplazarlo sino complementarlo. Ciertamente es otra cosa, y es un formato que resulta refrescante en cierto aspecto, como dijo mi hermano: es podcasting con la cadencia de un tweet. Pero sobre todo, es bajar la fricción hasta que ya no tengas excusa para no crear. Y eso, en un mundo donde todos consumen pero pocos producen,
es un potencial cambio de paradigma.</p>
<p>Por mi parte, me sumé a esta ola de micropodcasting, creando un podcast que llamé «Esto no importa» donde comparto ideas que van de lo técnico a lo cotidiano, y el que puedes encontrar <a href="https://prestocast.com/dmurana">aquí</a>, además de en la página «Podcast» de este blog. Y también me suscribí a varios de estos micropodcasts que se encuentran en la plataforma, que en estos días alcanzó los 500 usuarios, muchos de ellos creando contenido prolíficamente. Si a alguien le ha interesado esta idea, está invitado a darse una vuelta por PrestoCast y mirar lo que encuentra por allí, que es mucho y muy variado contenido.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Mi tablet y la no obsolescencia</title><link>https://damian.murana.uy/mi-tablet-y-la-no-obsolescencia/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/mi-tablet-y-la-no-obsolescencia/</guid><pubDate>Sun, 15 Mar 2026 18:36:59 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>Durante años la industria tecnológica nos acostumbró a un ritmo casi absurdo de dispositivos nuevos cada doce meses, actualizaciones que duran apenas unos pocos años y la sensación constante de que lo que tenemos ya quedó atrás. En ese contexto, usar un mismo dispositivo durante seis años parece algo imposible, pero a mí me funciona y tiene mucho sentido.</p>
<p>Mi tablet, una <strong>Samsung Galaxy Tab S6 Lite (2020)</strong> está a punto de cumplir ese tiempo conmigo y aún hoy sigue siendo perfectamente usable pese a su hardware ciertamente modesto. Parte de esa longevidad se explica por una decisión que tomé casi desde el primer día: reemplazar el sistema original de Samsung por <strong>LineageOS</strong>. Gracias a eso hoy corre <strong>Android 16</strong>, varias versiones por encima de lo que el fabricante decidió soportar oficialmente.</p>
<p>Pero más allá de la parte técnica, hoy quiero reflexionar sobre algo más simple y contrario a la lógica que el mercado tecnológico nos cuenta: muchas veces nuestros dispositivos no quedan obsoletos porque realmente hayan dejado de servir, sino porque asumimos —marketing mediante— que deberían hacerlo.</p>
<h2 id="para-qué-uso-realmente-una-tablet">Para qué uso realmente una tablet</h2>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/tablet-mangaplus.jpg" 
       alt="Mi Samsung Galaxy S6 Lite" 
       
       >
  
  

  
</figure>

<p>Con el paso del tiempo mi uso de la tablet fue cambiando bastante. Hoy en día la utilizo principalmente para <strong>consumir contenido</strong>, algo que cobró mucho más protagonismo desde que empecé mi viaje en bicicleta hace más de 10 meses. Cuando uno pasa muchas horas pedaleando y luego termina el día en un camping, un hostal o armando la carpa en algún lugar tranquilo, tener un dispositivo cómodo para ver algo, leer o inclusive planificar la ruta del día siguiente se vuelve bastante valioso.</p>
<p>Una de las cosas que más uso es la posibilidad de <strong>descargar contenido para verlo offline</strong>. En un viaje como este no siempre hay buena conexión a internet, así que suelo llevar videos, mapas y otros recursos descargados. En ese contexto, la pantalla de diez pulgadas de la Samsung Galaxy Tab S6 Lite resulta mucho más cómoda que la del teléfono para ciertos usos, y el almacenamiento interno lo complemento con una tarjeta microSD de suficiente capacidad para llevar en ella bastante contenido.</p>
<p>En cuanto a lectura, la tablet cumple un rol más específico. Para libros prefiero claramente mi Kobo Clara 2E, que está pensado justamente para eso y es mucho más cómodo para sesiones largas. Pero cuando se trata de <strong>PDFs, documentación técnica o cómics</strong> la tablet resulta mucho más práctica. El formato de esos contenidos se adapta mejor a una pantalla grande y evita tener que estar desplazando la página o haciendo zoom constantemente. Otra cosa que hago ocasionalmente, aprovechando el tamaño de la pantalla, es <strong>edición básica de fotografías</strong>. Cuando estoy viajando no siempre tengo un espacio cómodo para sacar la laptop y trabajar con calma, así que tanto el teléfono móvil como la tablet se vuelven alternativas bastante prácticas para revisar fotos y hacer ajustes rápidos.</p>
<p>Cuando tenía un trabajo de oficina también la usaba para <strong>consultar el calendario, revisar notas o abrir material de estudio</strong> mientras trabajaba desde la laptop. En algunas ocasiones la utilicé para participar en reuniones virtuales. En ese sentido funciona bien como un dispositivo secundario que me permite tener cierta información a mano sin saturar la pantalla principal.</p>
<p>El <strong>S Pen</strong> que incluye la tablet también tuvo su momento de protagonismo. Durante bastante tiempo lo utilicé para dibujar diagramas o explicar ideas en reuniones técnicas, algo que resulta bastante natural cuando uno necesita esquematizar redes, arquitecturas o flujos de trabajo. Hoy lo uso menos, pero sigue siendo una herramienta útil cuando aparece la necesidad, aunque pienso que podría prescindir de ello sin echarlo en falta.</p>
<p>Si soy completamente honesto, en cierto modo tener una tablet sigue siendo un pequeño lujo, pues podría arreglarme con el teléfono y la laptop. Pero también es cierto que para algunas tareas <strong>encaja justo en el medio</strong>: más cómoda que el teléfono para consumir o revisar información, y más simple que la laptop cuando solo quiero hacer algo rápido sin armar todo un espacio de trabajo. Y en ese punto intermedio es donde, incluso después de varios años, sigue teniendo sentido.</p>
<h2 id="hardware-modesto-pero-suficiente">Hardware modesto, pero suficiente</h2>
<p>Como decía, la Samsung Galaxy Tab S6 Lite nunca fue un dispositivo impresionante desde el punto de vista del hardware. Cuando salió al mercado en 2020 ya estaba claramente posicionada en una gama media bastante moderada. No tenía una pantalla OLED, ni un procesador especialmente potente, ni grandes cantidades de memoria. Sobre el papel, parecía el tipo de dispositivo que inevitablemente iba a sentirse viejo en pocos años. Y lo cierto es que si lo comparamos con hardware actual puede parecer un poco justo, pero si uno mantiene una cantidad razonable de aplicaciones instaladas y no pretende convertirla en una estación de trabajo, el sistema responde con bastante fluidez, y así tras seis años sigue funcionando suficientemente bien.</p>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/samsung-galaxy-s6lite.png" 
       alt="Samsung Galaxy S6 Lite" 
       
       >
  
  

  
</figure>

<p>La pantalla es un punto interesante. No tiene ninguna tecnología especialmente moderna: es un panel LCD bastante sencillo y definitivamente no compite con las pantallas OLED que hoy se ven en muchos dispositivos. Pero para el uso real que le doy sigue siendo más que suficiente. A veces la diferencia entre “suficiente” y “espectacular” importa mucho menos de lo que sugiere el marketing.</p>
<p>La batería es otro aspecto que sorprendentemente se mantiene bien. Después de varios años de uso sigue ofreciendo una autonomía razonable y no he tenido que preocuparme demasiado por su desgaste. No sabría decir exactamente qué porcentaje de salud conserva, pero en la práctica continúa siendo confiable para el día a día. Y llegado el momento, si tuviera que reemplazar la batería, aún tendría mucho sentido en relación costo-beneficio.</p>
<p>Todo esto me lleva a una conclusión que a veces se pierde entre comparativas de fichas técnicas: muchas veces <strong>el límite no lo pone tanto el hardware como el software moderno</strong>. Las aplicaciones tienden a volverse más pesadas con el tiempo, los sistemas operativos agregan capas de complejidad y los dispositivos terminan cargando con funciones que muchas personas nunca utilizan.</p>
<p>Si uno elige con cierto cuidado qué aplicaciones instalar y evita convertir el dispositivo en un contenedor de software innecesario, incluso un hardware relativamente modesto puede seguir siendo perfectamente funcional durante muchos años. Y en mi experiencia, esta tablet es un buen ejemplo de eso.</p>
<h2 id="cuando-el-software-decide-que-tu-hardware-murió">Cuando el software decide que tu hardware murió</h2>
<p>Si hay algo que realmente acorta la vida útil de muchos dispositivos hoy en día, no suele ser el hardware sino el <strong>software</strong>. Esta tablet recibió actualizaciones oficiales durante algunos años, pero eventualmente el soporte por parte de Samsung terminó. Como suele ocurrir en estos casos, el dispositivo dejó de recibir nuevas versiones del sistema operativo y parches de seguridad a pesar de que el hardware seguía funcionando perfectamente.</p>
<p>En mi caso, esto nunca llegó a ser un problema porque, como decía, tomé bastante temprano la decisión de instalar <a href="https://lineageos.org/">LineageOS</a>. Lo hice porque quería evitar el <strong>bloatware</strong> que suele venir con muchas capas de personalización de los fabricantes y tener una experiencia más cercana a Android puro, y de paso <a href="https://microg.net/es/">prescindir en gran parte de los servicios de Google</a>. Pero con el tiempo esa decisión también me ha permitido extender la vida útil del dispositivo, recibiendo mejoras del sistema, correcciones de seguridad y compatibilidad con aplicaciones modernas que de otra forma podrían haber dejado de funcionar.</p>
<p>Otra cosa a destacar es que <strong>no perdí prácticamente ninguna funcionalidad importante</strong> con el cambio de sistema operativo. En LineageOS el S-Pen sigue funcionando como siempre, la estabilidad del sistema es buena y el uso se siente más fluído al no tener encima todas las capas de software adicionales del fabricante. Instalar una ROM alternativa puede sonar intimidante para quien nunca lo hizo, pero en este dispositivo en particular el proceso es bastante accesible. No requiere conocimientos extremadamente avanzados y hay suficiente documentación disponible como para que cualquier persona con un poco de curiosidad técnica pueda intentarlo.</p>
<p>Cuando existe una comunidad que mantiene el sistema actualizado, como ocurre con proyectos como LineageOS, queda claro que <strong>el hardware todavía tiene mucho más para dar</strong>. Y en ese sentido, la supuesta obsolescencia de muchos dispositivos se ve como una decisión impuesta dentro del modelo de negocio de la industria tecnológica.</p>
<p>Los fabricantes, como Samsung, operan en un mercado que necesita ciclos de renovación relativamente cortos. Cada año aparecen nuevos modelos, nuevas características, nuevas campañas de marketing que nos recuerdan constantemente que existe algo mejor que lo que tenemos. Lo que no es necesariamente un engaño: los dispositivos nuevos suelen ser realmente mejores. Pero eso no significa que los anteriores hayan dejado de ser útiles o que nadie necesite dispositivos más nuevos o más potentes. Hay usos que claramente se benefician de hardware más moderno. Pero también es cierto que <strong>muchas personas podrían usar sus dispositivos durante bastante más tiempo del que creen</strong>.</p>
<h2 id="tecnología-suficiente">Tecnología suficiente</h2>
<p>Usar durante años el mismo dispositivo también cambia un poco la forma en que uno se relaciona con la tecnología. En mi caso, prefiero <strong>exprimir los dispositivos hasta que realmente dejen de servir</strong>. Hay al menos un par de razones detrás de esa decisión. La primera es bastante simple: desde el punto de vista financiero tiene sentido aprovechar al máximo algo que ya hemos pagado y funciona. La segunda tiene que ver con algo cada vez más evidente: la cantidad de basura tecnológica que generamos como sociedad.</p>
<p>Cada dispositivo nuevo implica materiales, energía, transporte y eventualmente residuos electrónicos. Si un equipo sigue siendo usable, reemplazarlo simplemente porque existe algo más nuevo es bastante absurdo.</p>
<p>Eso no significa rechazar la innovación ni negar que los dispositivos actuales tienen mejoras importantes. Simplemente implica reconocer que muchas veces no necesitamos lo mejor ni lo más nuevo. A veces <strong>solo necesitamos algo que funcione bien</strong>.</p>
<p>Curiosamente, después de todo este tiempo tampoco estoy seguro de que hoy compraría otra tablet si esta dejara de funcionar. En muchos sentidos sigue siendo un dispositivo que vive en ese espacio intermedio entre el teléfono y la laptop: no es imprescindible, pero cuando está ahí resulta sorprendentemente práctico.</p>
<p>Tal vez lo más interesante de usar el mismo dispositivo durante tantos años es la perspectiva que deja. Con el tiempo uno empieza a notar que muchas cosas en tecnología están diseñadas para empujarnos hacia el próximo modelo, la próxima actualización, el próximo ciclo de consumo. Y sin embargo, cuando un dispositivo sigue cumpliendo su función, esa urgencia empieza a perder sentido.</p>
<p>En un mercado que constantemente nos recuerda lo que nos falta, a veces vale la pena prestar atención a algo más simple: <strong>lo que todavía funciona</strong>.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Un pequeño CLI para manejar mis blogs desde la terminal</title><link>https://damian.murana.uy/un-pequeno-cli-para-manejar-mis-blogs-desde-la-terminal/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/un-pequeno-cli-para-manejar-mis-blogs-desde-la-terminal/</guid><pubDate>Wed, 11 Mar 2026 20:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>Después de armar el flujo para <a href="/publicar-desde-android-mi-stack-minimalista-con-hugo--termux/">publicar desde el teléfono usando Termux</a>, me encontré con una situación curiosa: al volver a la computadora empecé a extrañar esos pequeños comandos que había creado.</p>
<p>En el teléfono tenía blog-update, blog-new y blog-publish, y funcionaban bastante bien para reducir la fricción al momento de escribir y publicar. Pero en la PC ahora tengo dos blogs distintos (este personal y otro más técnico/profesional, <a href="https://dropthefirewall.pages.dev">Drop The Firewall</a>), así que decidí llevar la misma idea un paso más allá.</p>
<p>En lugar de varios scripts separados, armé un pequeño comando único llamado simplemente <code>blog</code>. Es un script en Bash que asume que cada carpeta dentro de ~/Blogs es un blog distinto y ejecuta las acciones dentro del repositorio correspondiente.</p>
<p>Así puedo hacer cosas como:</p>
<pre tabindex="0"><code>blog status
blog status damianmuranauy

blog new damianmuranauy &#34;Un pequeño CLI para manejar mis blogs&#34;

blog serve damianmuranauy

blog publish damianmuranauy &#34;Nuevo post&#34;
</code></pre><p>Internamente no hace nada demasiado sofisticado: entra al repositorio correcto, ejecuta Git, verifica que el sitio compile con Hugo y listo. Pero tenerlo encapsulado en un solo comando hace que todo el flujo sea mucho más cómodo.</p>
<p>También agregué un par de cosas útiles para el día a día, como <code>blog edit</code> para abrir el último post o uno de mi elección directamente en el editor predeterminado del sistema, o <code>blog serve</code> para levantar el servidor local de Hugo en el blog que quiera.</p>
<p>No es nada especialmente complejo, pero es uno de esos pequeños detalles que hacen que el entorno de trabajo se sienta más fluido. Y además mantiene la misma filosofía del stack que estoy usando: herramientas simples, texto plano y automatizar lo suficiente como para que escribir sea lo más fácil posible.</p>
<p>Dado que el script es bastante largo y posiblemente lo actualice en el futuro, podrás encontrar siempre la última versión <a href="https://gitlab.com/dmurana/dm-toolbox/-/blob/main/misc/ssg-hugo/blog?ref_type=heads">aquí</a>.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Publicar desde Android: mi stack minimalista con Hugo + Termux</title><link>https://damian.murana.uy/publicar-desde-android-mi-stack-minimalista-con-hugo--termux/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/publicar-desde-android-mi-stack-minimalista-con-hugo--termux/</guid><pubDate>Tue, 03 Mar 2026 21:01:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>Desde el año pasado tengo <a href="https://damian.murana.uy/migre-este-blog-de-wordpress-a-hugo/">el blog funcionando con Hugo</a>, con despliegue automático y todo bastante prolijo, y estoy contento con ello. Pero una limitante de esta configuración hasta el momento es que dependía de la computadora para publicar. Y si bien no es un gran problema pues siempre prefiero escribir y publicar desde allí, en estos dias de viaje me empezó a surgir la idea de publicar desde el teléfono que es el dispositivo que tengo conmigo todo el tiempo.</p>
<p>Así que decidí ponerme manos a la obra con eso, usando la terminal de <a href="https://termux.dev/en/">Termux</a> para gestionar todo, y opcionalmente <a href="https://github.com/gsantner/markor">Markor</a> para editar texto un poco más cómodo. A continuación comparto apuntes de cómo configuré todo.</p>
<p>Este es el stack que estoy usando:</p>
<ul>
<li>Hugo como generador estático.</li>
<li>GitLab como repositorio y CI/CD.</li>
<li>Cloudflare Pages para servir el sitio.</li>
<li>Termux como entorno Linux en Android.</li>
<li>Markor para editar los archivos Markdown.</li>
<li>SSH para autenticación.</li>
<li>Scripts propios para automatizar todo.</li>
</ul>
<h2 id="preparar-termux">Preparar Termux</h2>
<p>Primero instalé lo necesario:</p>
<pre tabindex="0"><code>pkg update
pkg upgrade
pkg install git openssh hugo iconv
</code></pre><p>Git y OpenSSH para trabajar con el repositorio en GitLab, Hugo para verificar que el sitio se genere correctamente, e &lsquo;iconv&rsquo; porque lo uso para generar slugs limpios desde los títulos.</p>
<p>Después configuré mi identidad en Git:</p>
<pre tabindex="0"><code>git config --global user.name &#34;Damián Muraña&#34;
git config --global user.email &#34;damian@...&#34;
</code></pre><p>Y configuré SSH, primero creando un nuevo par de claves:</p>
<pre tabindex="0"><code>ssh-keygen -t ed25519
</code></pre><p>Subí la clave pública a GitLab y agregué esto en ~/.bashrc para que el ssh-agent se inicie automáticamente en importe la clave:</p>
<pre tabindex="0"><code>if ! pgrep -u &#34;$USER&#34; ssh-agent &gt; /dev/null; then
  eval &#34;$(ssh-agent -s)&#34; &gt; /dev/null
fi

if ! ssh-add -l &gt; /dev/null 2&gt;&amp;1; then
  ssh-add ~/.ssh/id_ed25519 &gt; /dev/null 2&gt;&amp;1
fi
</code></pre><p>Así no tengo que ejecutar ssh-add cada vez que abro Termux.</p>
<h2 id="el-repositorio">El repositorio</h2>
<p>El repositorio lo cloné en:</p>
<p>~/storage/shared/Documents/damianmuranauy</p>
<p>Como está en almacenamiento compartido de Android (así puedo editar desde Markor de forma simple), Git se quejó con el famoso error de “dubious ownership”. Lo solucioné agregándolo como directorio seguro:</p>
<pre tabindex="0"><code>git config --global --add safe.directory /storage/emulated/0/Documents/damianmuranauy
</code></pre><p>Después de eso funcionó todo normal.</p>
<h2 id="scripts-personalizados">Scripts personalizados</h2>
<p>Para no estar escribiendo comandos largos cada vez que voy a crear y publicar algo, creé tres comandos propios:</p>
<ul>
<li>blog-update</li>
<li>blog-new</li>
<li>blog-publish</li>
</ul>
<p>Los guardé en <code>$PREFIX/bin</code> para que funcionen globalmente.</p>
<h3 id="blog-update">blog-update</h3>
<p>Sincroniza el repositorio local con el remoto:</p>
<pre tabindex="0"><code>#!/data/data/com.termux/files/usr/bin/bash

REPO=&#34;$HOME/storage/shared/Documents/damianmuranauy&#34;

cd &#34;$REPO&#34; || exit 1

echo &#34;Rama actual:&#34;
git branch --show-current
echo

echo &#34;Sincronizando...&#34;
git pull
</code></pre><h3 id="blog-new">blog-new</h3>
<p>Crea un nuevo post con front matter listo y genera el slug automáticamente.</p>
<pre tabindex="0"><code>#!/data/data/com.termux/files/usr/bin/bash

REPO=&#34;$HOME/storage/shared/Documents/damianmuranauy&#34;
POST_DIR=&#34;$REPO/content/posts&#34;

if [ -z &#34;$1&#34; ]; then
  echo &#39;Usá: blog-new &#34;Título del post&#34;&#39;
  exit 1
fi

TITLE=&#34;$*&#34;

SLUG=$(echo &#34;$TITLE&#34; \
  | tr &#39;[:upper:]&#39; &#39;[:lower:]&#39; \
  | iconv -t ascii//TRANSLIT \
  | sed -E &#39;s/[^a-z0-9]+/-/g&#39; \
  | sed -E &#39;s/^-+|-+$//g&#39;)

if [ -z &#34;$SLUG&#34; ]; then
  echo &#34;No se pudo generar slug válido.&#34;
  exit 1
fi

DATE=$(date -u +&#34;%Y-%m-%dT%H:%M:%SZ&#34;)

FILENAME=&#34;$POST_DIR/$SLUG.md&#34;

cat &gt; &#34;$FILENAME&#34; &lt;&lt;EOF
+++
title = &#34;$TITLE&#34;
date = $DATE
draft = false
featured_image = &#34;&#34;
categories = []
tags = []
+++

EOF

echo &#34;Post creado en $FILENAME&#34;
</code></pre><p>Después lo abro con Markor, ajusto el front matter y escribo el contenido.</p>
<h3 id="blog-publish">blog-publish</h3>
<p>Este es el que se encarga de hacer commit, pero antes verifica que el sitio compile correctamente con Hugo.</p>
<pre tabindex="0"><code>#!/data/data/com.termux/files/usr/bin/bash

REPO=&#34;$HOME/storage/shared/Documents/damianmuranauy&#34;

cd &#34;$REPO&#34; || exit 1

if [ -z &#34;$1&#34; ]; then
  echo &#39;Usá: blog-publish &#34;Mensaje del commit&#34;&#39;
  exit 1
fi

echo &#34;Verificando compilación con Hugo...&#34;

if ! hugo --gc --minify --noBuildLock&gt; /dev/null 2&gt;&amp;1; then
  echo &#34;Hugo falló. No se publicará nada.&#34;
  exit 1
fi

echo &#34;Compilación exitosa.&#34;

git add .

if git diff --cached --quiet; then
  echo &#34;No hay cambios.&#34;
  exit 0
fi

git commit -m &#34;$*&#34;

if git push; then
  echo &#34;Publicado correctamente.&#34;
else
  echo &#34;Push falló. El commit quedó local.&#34;
fi
</code></pre><p>Si Hugo no compila, no hace el commit. Si Hugo compila, verifica que existan cambios y hace el commit y el push para que luego GitLab y Cloudflare Pages generen la versión actualizada del sitio.</p>
<h2 id="el-flujo-de-publicación">El flujo de publicación</h2>
<p>Desde el celular tengo que abrir Termux y ejecutar:</p>
<pre tabindex="0"><code>blog-update
blog-new &#34;Título del post&#34;
</code></pre><p>Luego abro Markor, la carpeta <code>posts</code> la tengo en favoritos así que voy allí y edito el archivo .md del nuevo post. Cuando termino de escribir lo guardo y vuelvo a Termux.</p>
<p>Allí ejecuto:</p>
<pre tabindex="0"><code>blog-publish &#34;Nuevo post sobre alguna cosa&#34;
</code></pre><p>Y si todo sale bien el nuevo post se sube al repositorio y GitLab hace el despliegue automático.</p>
<p>Todo desde el teléfono, sin navegador web o CMS, y sin depender de la computadora.</p>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/termux-hugo-publicar.png" 
       alt="Publicar en Hugo desde Termux" 
       
       >
  
  

  
</figure>

<h2 id="por-qué-hacer-esto">¿Por qué hacer esto?</h2>
<p>Por si alguien se lo pregunta: por reducir la fricción para escribir. Si publicar depende de abrir una computadora, esperar que arranque, conectarme a una red y sobre todo de tener un lugar adecuado donde hacer esto, voy a escribir menos.</p>
<p>Por supuesto, como dije antes, todavía prefiero escribir desde la computadora y con un teclado físico en condiciones. Pero de este modo si tengo una idea en una plaza mientras tomo café puedo desarrollarla y publicarla en minutos.</p>
<p>Y así, este post explicativo es el primero publicado con esta configuración.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Mi iPod Classic sigue vivo</title><link>https://damian.murana.uy/mi-ipod-classic-sigue-vivo/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/mi-ipod-classic-sigue-vivo/</guid><pubDate>Fri, 09 Jan 2026 20:31:51 -0500</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/mi-ipod-classic.jpg" 
       alt="Mi iPod Classic" 
       
       >
  
  

  
</figure>

<p><strong>Llevo un iPod Classic de 160GB en una alforja</strong>. Es el segundo que tengo a lo largo de los años. El primero se me rompió, aunque aún lo conservo en alguna caja esperando el día que me decida a repararlo. Ambos los compré de segunda mano en excelente estado, varios años más tarde de su lanzamiento y a buen precio, algo así como una cuarta parte de su precio original.</p>
<p>No es una reliquia que saco de vez en cuando por nostalgia, aunque tampoco podría decir que actualmente es mi reproductor principal. Lo cierto es que de a ratos lo uso bastante, y me gusta usarlo. Y sí, sé que suena anacrónico en 2026, cuando todo el mundo lleva la música en el teléfono móvil y con servicios de streaming.</p>
<p>La realidad es que también uso el teléfono móvil para escuchar música, sobre todo para descubrir música nueva ahora que estoy de viaje y uso menos la PC. Escuchar podcasts también me resulta más práctico en el móvil, y uso bastante unos auriculares bluetooth que no podría conectar al iPod. Pero <strong>mi iPod Classic «le gana» al teléfono móvil en algunas cosas</strong>.</p>
<p>Por ejemplo, gana en el almacenamiento. Son 160 gigabytes, eso son miles de canciones en FLAC, gran parte de mi colección de música sin compromisos. Mi móvil tiene más espacio, pero también tiene otras prioridades: fotos, aplicaciones, mensajes, un poco de caos digital. Tener un dispositivo dedicado exclusivamente a la música libera espacio y, lo que es más importante, libera batería. Cuando estás viajando en bicicleta, como hago ahora, cada porcentaje de batería del móvil cuenta para el GPS, para sacar alguna foto rápida en la ruta, investigar algo necesario o apara una emergencia. <strong>El iPod se encarga de la música y punto</strong>.</p>
<p>Servicios como Spotify y YouTube Music son muy útiles, no lo niego, facilitan el acceso a la música. Pero <strong>hay música que simplemente no está ahí</strong>. Álbumes de Bandcamp que compré directamente a los artistas, algunos CDs que compré de proyectos independientes y luego digitalicé, música libre que descargué de Internet Archive o Jamendo. Tener todo eso en local, en buena calidad, sin depender de conexión ni de que alguien decida quitarlo del catálogo, es una libertad que valoro muchísimo.</p>
<p>Y cuando viajas, esa música offline cobra otro sentido. No he encontrado muchas conexiones WiFi estables a lo largo del viaje, y los datos móviles son un recurso escaso que procuro cuidar. Con el iPod tengo música siempre disponible.</p>
<h2 id="rockbox-la-segunda-vida-del-ipod">Rockbox: la segunda vida del iPod</h2>
<p><strong>Rockbox es un firmware alternativo que transforma completamente el iPod</strong>. Ya no dependes de iTunes y las plataformas en las que funciona (y que, siendo honesto, nunca me pareció una maravilla en cuanto a usabilidad). Conectas el iPod al la PC, aparece como un dispositivo de almacenamiento USB más, y arrastras carpetas. Así de simple.</p>
<p>Pero Rockbox es bastante más que eso. Soporta formatos que el firmware original de Apple no: OGG Vorbis, que es libre de patentes; FLAC sin pérdida; incluso módulos y formatos exóticos si por ahí tenés alguno. Se puede personalizar la interfaz, ajustar el ecualizador con mucha precisión, crear listas de reproducción dinámicas. Es como si el iPod hubiera recibido una actualización de software 15 años después de que Apple lo abandonara.</p>
<p>Y tengo que decir, hay algo profundamente satisfactorio en usar software libre en un dispositivo de Apple. Es darle una segunda vida a algo que de otra forma habría terminado en un cajón o en la basura electrónica.</p>
<h2 id="la-intencionalidad-de-escuchar-música">La intencionalidad de escuchar música</h2>
<p>Esto es lo que más valoro: <strong>cuando saco el iPod, voy a escuchar música</strong>. No voy a revisar correos, ni responder mensajes, ni distraerme con redes sociales. Es un dispositivo con un único propósito, y esa simplicidad se ha vuelto valiosa en una época donde todo compite por tu atención. Elegís un álbum, le das al play y te concentras en la música. No hay notificaciones. No hay tentación de revisar otra cosa.</p>
<h2 id="nostalgia-o-pragmatismo">¿Nostalgia o pragmatismo?</h2>
<p>Claro que hay un componente nostálgico. No tuve un iPod de adolescente, pero recuerdo con cariño el primer reproductor MP3 portable que tuve, y lo mucho que disfruté escuchando canciones con sus 512MB de almacenamiento. El iPod me recuerda a esa época, y un un hardware bastante mejor. Pero <strong>lo que me mantiene usando el mío no es la nostalgia: es que funciona mejor para lo que necesito que cualquier alternativa moderna</strong>.</p>
<p>Reconozco que los servicios de streaming son tremendamente convenientes. Que usar el telefono móvil, con sus conexiones a parlantes y auriculares por bluetooth y su conectividad directa a internet es muy útil para descubrir música nueva o escuchar algo rápido. Y por otra parte, tengo mi iPod para cuando quiero escuchar de verdad, con mi biblioteca, mi música, sin depender de nada más.</p>
<p>Apple no va a revivir el iPod. Lo entiendo. Y si se buscan hay otras alternativas, quizás mejores. Pero <strong>mientras mi iPod Classic siga funcionando, y mientras Rockbox siga dándole vida, seguiré llevándolo conmigo</strong>.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Repensando mi uso de Instapaper</title><link>https://damian.murana.uy/repensando-mi-uso-de-instapaper/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/repensando-mi-uso-de-instapaper/</guid><pubDate>Fri, 26 Dec 2025 14:15:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>El anuncio del cierre de <strong>Pocket</strong> me agarró en una situación bastante particular: viajando en bicicleta, con poca conectividad y tiempo para pensar qué hacer con ello. Afortunadamente mientras el servicio todavía funcionaba, aproveché una pausa de varios días con buena conexión para resolver el asunto. Probé algunas alternativas y terminé migrando a <strong>Instapaper</strong>.</p>
<p>En otro momento hubiera optado por alguna alternativa autoalojada como <strong>Wallabag</strong> que ya he probado antes, pero en estos momentos no tengo infraestructura para ello, y en Instapaper encontré un servicio <strong>simple, funcional y usable <em>out of the box</em></strong>, incluso en su plan gratuito. Y siendo honesto, en estos momentos no necesito mucho más que eso. Guardar artículos, leerlos cómodo, sincronizar entre dispositivos y listo.</p>
<h2 id="integración-con-kobo">Integración con Kobo</h2>
<p>Poco después vino una buena noticia: <strong>Kobo decidió reemplazar la integración de Pocket por Instapaper</strong> en sus dispositivos. Eso significó que pude seguir usando mi <a href="/instalacion-de-nickelmenu-en-kobo-clara-2e/"><strong>Clara 2E</strong></a> exactamente como lo hacía con Pocket. Ese detalle que podría parecer menor para mí es clave. El eReader sigue siendo el lugar donde realmente leo, o al menos donde prefiero leer artículos largos de forma tranquila, sin distracciones. El teléfono en ese sentido es apenas una bandeja de entrada.</p>
<h2 id="migrar-no-es-copiar-y-pegar">Migrar no es copiar y pegar</h2>
<p>Ahora bien, aunque exporté todos mis datos de Pocket, tomé la decisión deliberada de <strong>no importar todo automáticamente</strong> en Instapaper.
Pocket se había convertido en un depósito arqueológico. Artículos de hace años, cosas que “algún día” iba a leer, enlaces que ya no me interesaban. Importar todo eso era trasladar el desorden intacto.</p>
<p>Así que opté por algo más lento, pero mucho más sano: hice una revisión manual rápida y me quedé apenas con <strong>20 o 30 artículos</strong> que de verdad valía la pena conservar. Posiblemente perdí cosas interesantes en el camino, pero me quedé con textos de los cuales estoy seguro que quiero releer o que siento que dicen algo importante.</p>
<p>Con más tiempo hubiera hecho una mejor selección, pero estoy conforme con ello, si algo he aprendido en este viaje es a decidir <strong>qué no vale la pena seguir cargando</strong>.</p>
<h2 id="aprovechar-el-quiebre-para-ordenar-mejor">Aprovechar el quiebre para ordenar mejor</h2>
<p>Ya que estaba cambiando de servicio, <strong>decidí ir un paso más allá y repensar cómo organizo lo que leo</strong>, pues mi sistema hasta el momento no funcionaba del todo bien. Pero esto no ocurrió hasta hace poco. Mientras mantuve una estructura de carpetas muy rudimentaria, y al no agregarle demasiados artículos en los últimos meses el desorden no fue demasiado.</p>
<p>Recientemente, aprovechando algunos días tranquilos, estuve revisando un poco el contenido que almacenaba allí e intercambiando algunas ideas con un LLM, hasta que decidí dejar de clasificar solo por temas (tecnología, viajes, productividad, etc.) y opté por una estructura basada en <strong>la intención de lectura</strong>.</p>
<p>En Instapaper ahora organizo los artículos así:</p>
<ul>
<li>
<p><strong>Ahora / Prioridad</strong>
Lo que quiero leer pronto. Si entra acá, sale en pocos días, leído o descartado.</p>
</li>
<li>
<p><strong>Actualidad</strong>
Noticias y opinión para entender qué está pasando, no importa el tema, siempre es contenido con fecha de vencimiento.</p>
</li>
<li>
<p><strong>Aprender</strong>
Artículos que mejoran mi capacidad técnica/profesional: redes, seguridad, cloud, arquitectura de sistemas, etc.</p>
</li>
<li>
<p><strong>Pensar</strong>
Artículo que me aportan ideas o criterio (liderazgo, toma de decisiones, diseño, manifiestos). Textos que no enseñan <em>cómo</em>, sino <em>por qué</em>.</p>
</li>
<li>
<p><strong>Inspiración / Cultura</strong>
Ensayos, historia, análisis de libros o series. Lecturas por placer.</p>
</li>
<li>
<p><strong>Proyectos personales</strong>
Todo lo que guardo porque sé que me va a servir para algo concreto: fotografía, blog, viajes, ciclismo.</p>
</li>
<li>
<p><strong>Viajar / Movimiento</strong>
Rutas, planificación, cicloturismo, vida nómada..</p>
</li>
<li>
<p><strong>Cocina / Vida cotidiana</strong>
Recetas, técnicas, ideas prácticas. Cosas que puedo usar en mi vida cotidiana, lejos de la tecnología o el ámbito profesional.</p>
</li>
<li>
<p><strong>Archivo / Referencia</strong>
Textos que no son urgentes pero merecen ser conservados.</p>
</li>
</ul>
<p>Posiblemente en el futuro agregue alguna carpeta extra, pero la idea es mantener pocas y siempre ordenando los artículos pensando en la intención y no en el tema.</p>
<h2 id="carpetas-para-la-intención-etiquetas-para-el-tema">Carpetas para la intención, etiquetas para el tema</h2>
<p>Además de reorganizar las carpetas, <strong>decidí empezar a usar etiquetas</strong> (que Instapaper incorporó hace poco tiempo), pero con reglas autoimpuestas, claras y no negociables para no romper el sistema.</p>
<p>Las carpetas responden a una pregunta muy concreta: <strong>¿para qué quiero leer esto?</strong>. Las etiquetas en cambio responden a otra distinta: <strong>¿sobre qué trata este artículo?</strong></p>
<p>Pero como mencionaba, para que eso funcione, me impuse algunas reglas:</p>
<ul>
<li>Una etiqueta = un concepto claro.
Nada de “varios”, “miscelánea” o “interesante”. Eso no clasifica nada.</li>
<li>No repetir lo que ya dicen las carpetas.
Si un artículo está en la carpeta «Viajar» no tiene sentido etiquetarlo como “Viajes”. La redundancia no ayuda a encontrar cosas.</li>
<li>Máximo dos o tres etiquetas por artículo.
Más que eso no tiene sentido. Si necesitás cinco etiquetas, probablemente no tenés claro de qué trata el texto.</li>
<li>Las etiquetas describen el contenido, no el uso.
“Cloud”, “Liderazgo”, &ldquo;Software libre”, “Equipamiento fotográfico”. Sustantivos claros, ideas reconocibles.</li>
</ul>
<p>La combinación de ambas cosas —carpetas por intención y etiquetas por tema— terminó siendo mucho más potente que cualquiera de las dos por separado. Y como efecto no planificado, me está permitiendo mantener Instapaper más limpio, porque al momento de pensar cómo clasificarlo y etiquetarlo <strong>cada artículo tiene que justificar por qué está ahí</strong>.</p>
<h2 id="ahora-leo-mejor">Ahora leo mejor</h2>
<p>El cierre de Pocket fue una pequeña molestia, sí. Era un servicio que realmente me gustaba y funcionaba bien. Pero resultó productivo para frenar, revisar y mejorar.</p>
<p>En estos momentos tengo menos artículos guardados, menos carpetas de poca utilidad y más claridad sobre qué quiero leer y cuándo. El sistema en general está más ordenado, y no porque sea más disciplinado, sino porque me obliga a tomar decisiones y clasificar de forma más precisa. Y eso, incluso en algo tan aparentemente trivial como “leer después”, hace una diferencia enorme.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Mi clave OpenPGP en el sitio</title><link>https://damian.murana.uy/mi-clave-openpgp-en-el-sitio/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/mi-clave-openpgp-en-el-sitio/</guid><pubDate>Wed, 24 Dec 2025 17:28:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>Hace tiempo que uso OpenPGP para correo electrónico, pero hasta ahora mi clave pública estaba… <em>por ahí</em>. Así que, además de  cambiarla hace menos de un mes y publicarla en un servidor, decidí hacer algo simple y coherente: <strong>publicarla correctamente en el sitio</strong>, de forma visible, verificable y sin depender de terceros.</p>
<h2 id="qué-publiqué">¿Qué publiqué?</h2>
<p>A partir de ahora, en el sitio podés encontrar:</p>
<ul>
<li>Una <a href="/pgp"><strong>página dedicada</strong></a> con mi clave pública OpenPGP</li>
<li>El <strong>fingerprint visible</strong> en el footer de todas las páginas</li>
<li>La <strong>clave descargable</strong> en formato <code>.asc</code></li>
</ul>
<p>Todo esto apunta a facilitar que cualquiera pueda enviarme un correo cifrado o verificar mi identidad cuando nos comunicamos por este medio.</p>
<h2 id="qué-es-openpgp-y-para-qué-sirve-en-el-correo">¿Qué es OpenPGP y para qué sirve en el correo?</h2>
<p>OpenPGP es un estándar para <strong>cifrar y firmar mensajes</strong> muy usado en correo electrónico. En la práctica permite dos cosas fundamentales:</p>
<h3 id="cifrado">Cifrado</h3>
<p>Solo el destinatario puede leer el mensaje.<br>
Ni servidores de correo, ni proveedores, ni <em>curiosos</em> en el medio.</p>
<h3 id="firma">Firma</h3>
<p>El receptor puede verificar que:</p>
<ul>
<li>el mensaje lo escribí yo</li>
<li>no fue modificado en el camino</li>
</ul>
<p>Es un sistema técnicamente robusto, no muy cómodo por defecto. Pero sigue siendo una de las formas más seguras y descentralizadas de proteger correo electrónico. Y desde hace bastante tiempo <a href="https://www.thunderbird.net/">Mozilla Thunderbird</a> lo integra muy bien, tanto para PC como para Android.</p>
<h2 id="por-qué-publicar-la-clave-en-el-sitio">¿Por qué publicar la clave en el sitio?</h2>
<p>Porque <strong>las claves se deben verificar fuera de banda</strong>.</p>
<p>Publicar la clave (y sobre todo el fingerprint) en un dominio que controlo agrega una capa de confianza:</p>
<ul>
<li>quien me escribe puede comparar fingerprints</li>
<li>no depende de keyservers públicos</li>
</ul>
<hr>
<p>Sé que no todo el mundo va a usar OpenPGP, y no espero que aumente su uso con esto, pero <strong>publicar correctamente la información</strong> es una señal clara de cómo entiendo la comunicación y la privacidad, y prefiero tener esta información aquí que no tenerla.</p>
<p>Si alguien se toma el trabajo de firmar o cifrar un correo, la intención ya dice bastante. Yo hago mi parte dejando la puerta abierta.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Instalación de NickelMenu en Kobo Clara 2E</title><link>https://damian.murana.uy/instalacion-de-nickelmenu-en-kobo-clara-2e/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/instalacion-de-nickelmenu-en-kobo-clara-2e/</guid><pubDate>Wed, 24 Dec 2025 09:15:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>El lector de libros electrónicos <strong>Kobo Clara 2E</strong> es el segundo que tengo de la marca, antes solía tener el Clara HD. Hasta el momento he estado muy contento con ambos (el Clara HD lo tiene alguien de la familia), son dispositivos que no intentan reinventar nada, y justamente por eso funcionan tan bien. Llevo usándolo durante años y la experiencia ha sido muy buena: todo está donde tiene que estar, y nada estorba.</p>
<p>En una de sus actualizaciones recientes <strong>han incorporado la integración con Instapaper</strong>, algo que se agradece muchísimo tras el cierre de Pocket de Mozilla. Para quienes leemos artículos largos, notas técnicas o textos guardados “para después” (ese después que nunca llega), Instapaper encaja perfecto. El flujo es simple, estable y, lo más importante, permite convertir casi cualquier web en texto legible y portable. Existen otras opciones, de las cuales he usado algunas autoalojadas y de código abierto, pero en estos momentos Instapaper me ha servido lo suficientemente bien, y su integración con el Clara 2E es excelente.</p>
<p>En cuanto al hardware, el Clara 2E mantiene un equilibrio bien logrado. <strong>La pantalla de tinta electrónica de 6 pulgadas se ve excelente</strong>, con buena nitidez y respuesta, incluso bajo sol directo. Es liviano, cómodo para leer durante horas y <strong>cuenta con iluminación con calidez regulable</strong>, algo clave para la lectura nocturna. A eso se suma resistencia al agua (IPX8), buena autonomía y una interfaz que como dije antes, tiene todo en el lugar adecuado y no molesta. En resumen: un lector hecho para leer.</p>
<p>Si bien el dispositivo <strong>cumple de sobra tal como viene de fábrica</strong>, la curiosidad (y cierta incapacidad para dejar las cosas quietas) me llevó a probar <a href="https://pgaskin.net/NickelMenu/"><strong>NickelMenu</strong></a>. No porque el Clara 2E lo necesite para funcionar bien, sino porque es justamente uno de esos dispositivos que invitan a ser afinados, ajustados, llevados un pasito más allá. NickelMenu encaja perfecto en esa lógica: no rompe nada. Es, básicamente, una navaja suiza discreta para Kobo.</p>
<p>La gracia de NickelMenu está en que <strong>expone capacidades que ya existen pero están ocultas</strong>. Permite agregar entradas personalizadas en distintos menús (Inicio, Lectura, Biblioteca, Navegador), ejecutar acciones rápidas, activar o desactivar funciones internas como el modo oscuro, las capturas de pantalla, el Wi-Fi o incluso cambiar la orientación de la pantalla aunque el dispositivo no tenga sensor físico. Todo esto sin tocar archivos del sistema ni aplicar parches: si algo falla, hay un mecanismo de seguridad que lo desactiva automáticamente. Esto hace que sea casi nulo el riesgo de dejar el dispositivo convertido en un pisapapeles caro.</p>
<p>En la práctica, NickelMenu transforma al Clara 2E en un lector <strong>mucho más flexible y personalizable</strong>, sin romper con su esencia minimalista. Desde lanzar pequeños scripts, abrir vistas internas específicas, acceder a funciones “extras” ocultas, hasta usar el navegador integrado como una ventana emergente para consultar referencias mientras se lee, todo se siente natural (con la única limitacion de la respuesta de la pantalla de tinta electrónica en ciertos usos). Además, los cambios se aplican al instante, sin reinicios, y con logs claros para mirar cuando es necesario. No es algo que todo el mundo necesite, pero si sos de los que disfrutan ajustar fino y entender cómo funcionan las cosas, NickelMenu es un buen agregado a los dispositivos Kobo.</p>
<h2 id="instalación-en-clara-2e">Instalación en Clara 2E</h2>
<p>Antes de comenzar la instalación es importante aclarar que NickelMenu es compatible con todos los dispositivos Kobo, pero <strong>hay que tener algunas consideraciones en cuanto a la versión de firmware</strong>:</p>
<blockquote>
<ul>
<li>NickelMenu funciona a partir del firmware 4.6 y fue probado exhaustivamente entre las versiones 4.20 y 4.31. Aun así, es seguro instalarlo en versiones más nuevas de la rama 4.x ya que incorpora múltiples controles de error y un mecanismo de <em>failsafe</em> que lo desinstala automáticamente si detecta un problema grave.</li>
<li>En dispositivos con firmware 4.23 o superior, donde el menú principal cambió de comportamiento, es necesario utilizar NickelMenu 0.3.2 o más reciente.</li>
<li>Actualmente, no es compatible con firmware 5.x, por lo que no se recomienda su uso en esa versión.</li>
</ul>
</blockquote>
<p>Para conocer la versión del firmware en Clara 2E es necesario ir a Más -&gt; Configuración -&gt; Información del dispositivo, allí en «Datos del software» aparece la versión. En mi caso estoy usando 4.38.23429 así que puedo proceder con la instalación. La versión de NickelMenu que usaré es la 0.6.0 (la más reciente a la fecha).</p>
<p>Para descargar el instalador de NickelMenu debemos ir a <a href="https://github.com/pgaskin/NickelMenu/releases">su repositorio en GitHub</a>, y descargar el archivo <code>KoboRoot.tgz</code> de la versión que vayamos a usar. Yo descargué <a href="https://github.com/pgaskin/NickelMenu/releases/download/v0.6.0/KoboRoot.tgz">este</a>.</p>
<p>Posteriormente, conectamos el dispositivo a la PC y copiamos el archivo <code>KoboRoot.tgz</code> en la ruta <code>KOBOeReader/.kobo</code> (es necesario mostrar los archivos ocultos para llegar a este directorio). Una vez copiado, desconectamos el dispositivo de forma segura y esperamos que se reinicie.</p>
<p>Durante este proceso nos mostrará una pantalla de actualización, y una vez encendido nuevamente veremos el botón de «NickelMenu» al lado de «Más».</p>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/kobo-clara2e-actualizando.jpg" 
       alt="Clara 2E actualizándose" 
       
       >
  
  

  
</figure>

<p>Esta instalación inicial nos mostrará el menú, pero no será funcional hasta que lo configuremos. Para esto vamos a conectar nuevamente el dispositivo a la PC y crear el archivo <code>KOBOeReader/.adds/nm/config</code> donde escribiremos la configuración.</p>
<p>Para saber cómo comenzar con la configuración pueden leer la <a href="https://github.com/pgaskin/NickelMenu/blob/master/res/doc">documentación</a>, o usar mi archivo de configuración inicial:</p>
<pre tabindex="0"><code># ===================================
# NickelMenu - Config básica Clara 2E
# ===================================

# --- Menú principal ---

menu_item:main:Volver a Inicio:nickel_misc:home
menu_item:main:Captura de pantalla:nickel_screenshot:capture
menu_item:main:Reescanear libros:nickel_misc:rescan_books_full
menu_item:main:Suspender:power:sleep
menu_item:main:Reiniciar:power:reboot
menu_item:main:Apagar:power:shutdown

# --- Menú del lector ---

menu_item:reader:Modo oscuro:nickel_setting:toggle:dark_mode
menu_item:reader:Rotar pantalla:nickel_orientation:swap
menu_item:reader:Invertir pantalla:nickel_setting:toggle:invert

# --- Personalización del botón NickelMenu ---

experimental:menu_main_15505_enabled:1
experimental:menu_main_15505_label:NM
experimental:menu_main_15505_icon:/mnt/onboard/.adds/nm/icons/menu.png
</code></pre><p>La última parte, la personalización del botón NickelMenu, es opcional, pero a mi me gusta hacerlo. Para que funcione es necesario ubicar en <code>/mnt/onboard/.adds/nm/icons/menu.png</code> un archivo de imagen de 48x48 o 64x64 (la carpeta <code>icons</code> hay que crearla si no existe). Les comparto el que usé yo a continuación.</p>
<p><img alt="Icono para NickelMenu" loading="lazy" src="/images/posts/kobo-clara2e-nickelmenu.png"></p>
<p>Para aplicar este cambio de icono es necesario reiniciar el dispositivo. Una vez reiniciado se verá así:</p>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/kobo-clara2-screen001.jpg" 
       alt="Clara 2E" 
       
       >
  
  

  
</figure>

<p>Con este archivo de configuración se habilitan algunas funcionalidades básicas como capturas de pantalla, reescanear biblioteca sin reiniciar el dispositivo, suspender/apagar/reiniciar, y modo oscuro y rotación de pantalla en el menú de lectura. NickelMenu permite añadir bastantes más opciones e integrar aplicaciones de terceros como KOReader (del que les hablaré próximamente), Dropbox, Syncthing, compatibilidad con Calibre Web, etc. Para conocer más de esto pueden comenzar por leer las <a href="https://pgaskin.net/NickelMenu/#features">Features</a> o simplemente buscar en internet, hay mucha información al respecto.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Migré este blog de Wordpress a Hugo</title><link>https://damian.murana.uy/migre-este-blog-de-wordpress-a-hugo/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/migre-este-blog-de-wordpress-a-hugo/</guid><pubDate>Tue, 23 Dec 2025 19:21:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>La decisión de migrar este blog de WordPress a una plataforma más liviana no apareció de la nada, lo venía pensando hace tiempo, pero terminó de tomar forma mientras armaba y escribía en <a href="https://dropthefirewall.pages.dev/">Drop the firewall</a>.</p>
<p>Ahí estuve probando y aprendiendo bastante de <a href="https://gohugo.io/">Hugo</a> como generador de contenido estático, en conjunto con <a href="https://gitlab.com/">GitLab</a> para control de versiones y <a href="https://cloudflare.com">Cloudflare Pages</a> para alojar el sitio final, y la experiencia fue muy buena. Me gustó el resultado, pero sobre todo me gustó el proceso: simple, sin fricción innecesaria. Eso inevitablemente me llevó a mirar este blog y preguntarme por qué seguía usando un stack mucho más pesado para un sitio que, al final del día, es texto y algunas imágenes.</p>
<p>Parte de la decisión tiene que ver con el contexto. Estoy de viaje y no tengo ni el tiempo ni las ganas de estar pendiente de actualizaciones, plugins, compatibilidades o parches de seguridad. WordPress cumplió su función durante muchos años, pero para un blog personal empezó a sentirse demasiado: pesado, ruidoso y cada vez más orientado a ser una plataforma genérica antes que una herramienta para escribir. El empujón final a convertir Worpdress en algo pesado y poco funcional para un blog personal lo dio el editor visual / de bloques. No porque sea “malo”, sino porque viene cargado de funcionalidades que no necesito y que se interponen entre la idea y el texto. Para escribir, prefiero menos botones y más foco.</p>
<p>Hugo encaja mejor con esa lógica. No hay backend que mantener, no hay base de datos, no hay superficie de ataque que cuidar. Escribís en Markdown, versionás en Git y publicás de forma automatizada desde GitLab a Cloudflare Pages, pero también podrían ser otras plataformas: podría llevarme los archivos y el pipeline y funcionaría igual. El sitio es rápido, liviano y fácil de mantener.</p>
<p>No es la primera vez que uso generadores de contenido estático. Antes pasé por Hugo (en versiones bastante tempranas), Pelican, Jekyll y hasta Publii (que es una herramienta gráfica). Siempre tuve buenos resultados, pero el entorno en el que hacía los builds no era el mejor. Eso hoy queda bastante mejor resuelto con la combinación de <strong>GitLab + Cloudflare Pages</strong>, que se encarga de todo el ciclo de build y despliegue sin que tenga que pensar demasiado en ello.</p>
<p>Recuerdo que cuando usaba Pelican, hubo una época en la que escribía y publicaba desde la cantina donde estudiaba mientras me tomaba un café, aprovechando los 45 minutos que solía tener después de salir del trabajo y antes de entrar a clases. Lo hacía desde una Samsung Galaxy Tab 4 con 3G y una funda con teclado, y el único software que necesitaba era <a href="https://termux.dev/en/">Termux</a>, allí corría un editor de textos y Git. No podría decir era realmente cómodo, pero sí minimalista, y funcionaba bien. Buenos tiempos aquellos.</p>
<p>Pero, volviendo a la migración: en la misma línea que comentaba antes de ligereza y poco mantenimiento, opté por un tema minimalista pero funcional: <strong>PaperMod</strong>, con algunas modificaciones propias que pueden encontrar en el <a href="https://gitlab.com/dmurana/damianmuranauy/">repositorio en GitLab</a>. Quería algo simple, legible y sin demasiadas distracciones, acorde al tipo de contenido del blog.</p>
<p>Luego para mover el contenido usé el plugin <a href="https://github.com/SchumacherFM/wordpress-to-hugo-exporter/"><em>WordPress to Hugo Exporter</em></a>, que exporta páginas y artículos en Markdown con el <em>front matter</em> listo para Hugo, además de toda la galería de imágenes. En principio suena ideal, pero en la práctica no fue tan limpio. WordPress arrastra mucha metadata innecesaria y bastante HTML propio del editor de bloques que el plugin no maneja del todo bien. Eso implicó bastante trabajo manual y semi-automatizado para limpiar el contenido, reparar formatos y dejar los posts en un estado razonable. Para esto, afortunadamente tengo pocos artículos y no migré todas las páginas, así que con un poco de scripting, ChatGPT y alguna corrección manual el contenido quedó listo en poco tiempo. El resto fueron ajustes más puntuales: enlaces internos, feeds y redirecciones, intentando mantener todo compatible y sin romper demasiado el SEO. No es algo que me quite el sueño, pero ya que se hace, mejor hacerlo bien.</p>
<p>El resultado final es un blog más liviano, más simple y mucho más fácil de mantener. No es un cambio revolucionario, pero sí uno que me devuelve foco y ganas de escribir, que al final es lo que importa.</p>
<p>Todavía quedan ajustes y optimizaciones, y algunas decisiones que tomar. Debo pensar si vuelvo a incorporar el feed de los podcasts directamente aquí y cómo hacerlo, aunque eso de momento está funcional en su hosting propio y por lo que pude ver nadie se había suscripto por el generado por Wordpress. Y tampoco he publicado nuevos episodios en el podcast, aunque pretendo retomarlo pronto.</p>
<p>Tampoco volví a integrar los comentarios con Disqus como los usaba en WordPress. Más allá de la comodidad, es una solución pesada, altamente dependiente de JavaScript y bastante invasiva desde el punto de vista de la privacidad. Para un blog personal, cargar trackers de terceros y delegar la conversación en una plataforma externa no me termina de cerrar. Prefiero un sitio más liviano, incluso si eso implica resignar comentarios o pensar otras formas de intercambio más simples. De momento me pueden encontrar en los medios de contacto que aparecen <a href="https://damian.murana.uy/">aquí</a>.</p>
<p>Por último, decir que detrás de este cambio no hay épica, ni modas, ni promesas de productividad infinita. Solo menos complejidad y una herramienta que facilita no introduce fricciones en crear y publicar el contenido. Con eso me alcanza; ojalá al lector también.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Drop the firewall: un nuevo cuaderno técnico</title><link>https://damian.murana.uy/drop-the-firewall-un-nuevo-cuaderno-tecnico/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/drop-the-firewall-un-nuevo-cuaderno-tecnico/</guid><pubDate>Tue, 23 Dec 2025 09:33:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>Hace tiempo tenía ganas de volver a escribir con cierta regularidad sobre tecnología. Tengo bastantes escritos en borrador y otros materiales interesante para compartir, pero el <a href="/un-viaje-en-bicicleta-por-el-mundo/">estar de viaje</a> me ha impedido tener el espacio físico y mental para tomar esta tarea, hasta ahora que me encuentro viviendo en la ciudad de Cusco (Perú) al menos por unas varias semanas. Así que aproveché este tiempo para ordenar ideas y así nació <a href="https://dropthefirewall.pages.dev/"><strong>Drop the firewall</strong></a>, mi nuevo sitio web.</p>
<p>Drop the firewall es, ante todo, un cuaderno técnico. Un espacio para escribir sobre redes, seguridad de la información, sistemas GNU/Linux, computación en la nube y arquitecturas modernas. En resumen: tecnología corporativa, a diferencia de la tecnología personal de la que escribo aquí. A veces será en formato de notas prácticas o tutoriales, y otras veces como reflexiones más conceptuales. No hay una promesa de frecuencia, ni una línea editorial rígida. Temas sobre los que escribir tengo muchos, pero el tiempo para ello es algo más limitado.</p>
<p>La decisión de separarlo de este blog no es casual. Con el tiempo este espacio personal fue mezclando intereses, experiencias de viaje, lecturas y tecnología, y eso está bien. Pero sentía la necesidad de contar con un lugar más focalizado, donde poder escribir sin tener que justificar el nivel técnico ni pedir disculpas por irme por las ramas en temas muy específicos.</p>
<p>También había una motivación más práctica y personal: <strong>quería volver a escribir en otros idiomas</strong>. Drop the firewall es un sitio multilenguaje porque me interesa practicar y mejorar mi escritura técnica tanto en inglés como en portugués. Escribir en otro idioma obliga a ser más preciso, a pensar mejor lo que uno quiere decir y, de paso, a ampliar el alcance de la conversación.</p>
<p>Otra de las motivaciones que me llevó a crearlo fue volver a un formato simple, liviano y controlado por mí. Menos dependencia de plataformas, menos distracciones y más texto. Algo que pueda mantener incluso en condiciones poco ideales como viajar, no tener buena conexión o simplemente no tener ganas de pelearme con un CMS. Por esto y el requerimiento de multilenguaje decidí utilizar como stack <a href="https://gohugo.io/">Hugo</a>, <a href="https://gitlab.com/">GitLab</a> y <a href="https://cloudflare.com">Cloudflare Pages</a>.</p>
<p>Este blog personal va a seguir existiendo, con su mezcla de temas, viajes y divagaciones varias. Drop the firewall es un complemento, no un reemplazo. Un espacio más técnico, más específico y probablemente más denso. El que quiera meterse ahí, sabe más o menos a qué atenerse.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>¿Quién mató a Internet?</title><link>https://damian.murana.uy/quien-mato-a-internet/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/quien-mato-a-internet/</guid><pubDate>Mon, 28 Jul 2025 05:26:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>Hace tiempo que Internet se siente extraña. No solo por la sobrecarga de información o la publicidad que invade cada vez más espacios de nuestra vida en línea. Hay algo más profundo: es como si todo el contenido empezara a parecerse demasiado. Como si estuviéramos atrapados en una repetición infinita de frases motivacionales, artículos vacíos con estructuras pensadas para posicionarse y atraer nuestros clics y nuestra atención (algo de lo que hablaba <a href="https://damian.murana.uy/notificaciones-enemigas-de-tu-atencion/">aquí</a>). Como si Internet estuviera muerta. O posiblemente peor: <em>automatizada</em>.</p>
<p>Y esto no es solo una intuición. Hay una teoría —conspirativa, pero como toda buena conspiranoia, con un pie en la realidad— que le puso nombre al fenómeno: la <strong>Dead Internet Theory</strong>, la «<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_internet_muerto">Teoría del Internet Muerto</a>». Según sus defensores, gran parte del contenido actual de Internet no está creado por humanos, sino por <strong>bots, inteligencias artificiales y algoritmos que buscan captar nuestra atención</strong>. El tráfico real, de usuarios de carne y hueso, estaría decayendo desde hace años. Lo que consumimos serían interacciones artificiales, cuidadosamente curadas para simular una comunidad viva cuando en realidad estamos solos, rodeados de un eco repetitivo y automatizado.</p>
<p>Aunque la teoría tal cual fue escrita en el foro donde se enunció por primera vez sí es exagerada, la Internet actual se parece cada vez más a un espacio lleno de contenido monótono y automatizado generado por bots… <em>y humanos aprendiendo a actuar como bots</em>. El auge de la inteligencia artificial en sus diferentes formas, en conjunto con los algoritmos cada vez más oscuros que implementan las empresas tecnológicas que mantienen los grandes sitios web —Google, Meta, entre otras—, de alguna forma han roto Internet.</p>
<p>En esta línea, recientemente leía en Genbeta que <a href="https://www.genbeta.com/inteligencia-artificial/expertos-defienden-preservar-copia-internet-2022-ia-contaminase"><strong>hay expertos que buscan preservar una copia de Internet de 2022, antes de que la IA lo «contaminase»</strong></a>. Y no se trata solo de preservar lo humano sobre la inteligencia artificial, sino de entender que esta última necesita de la producción humana para entrenarse y mejorarse. Además, su uso de forma exagerada y sin una intervención humana que lo controle y mejore devuelve contenido de baja calidad, insípido y de poco valor profundo: funciona para alimentar algoritmos, no para alimentar el conocimiento humano.</p>
<h2 id="la-humanidad-adaptada-al-algoritmo">La humanidad adaptada al algoritmo</h2>
<p>No hace falta una conspiración global para crear una Internet muerta. Lo estamos haciendo solitos y con mucho entusiasmo. En nuestro intento de destacar en medio del ruido, de mostrarnos en las redes sociales, de que nuestro negocio llegue a potenciales clientes o simplemente para recibir más dopamina en forma de ‘likes’, nos vamos adaptando al algoritmo.</p>
<p>Tomemos <strong>LinkedIn</strong> como ejemplo, que es algo que me toca bastante de cerca, siendo yo mismo alguien que de forma ocasional ha intentado publicar contenido original en esta red —sin mucho éxito, a decir verdad—. Lo que solía ser una red profesional ahora parece una mezcla entre una presentación de PowerPoint con contenido enciclopédico, <em>coaching</em> espiritual y frases de autoayuda.</p>
<blockquote>
<p>“Mi jefe me dijo que no lo lograría. Hoy lidero un equipo de 30 personas. Nunca dejes de soñar. ✨ #GrowthMindset #LiderazgoHumano”</p>
</blockquote>
<p>Todos hemos leído alguna de estas publicaciones. Gente relatando desde tragedias personales a situaciones triviales de la vida cotidiana con un formato tan estructurado que uno sospecha que hay una plantilla detrás, algo como:</p>
<ol>
<li>
<p>Inicio dramático</p>
</li>
<li>
<p>Giro inesperado</p>
</li>
<li>
<p>Momento de superación personal</p>
</li>
<li>
<p>Enseñanza genérica</p>
</li>
<li>
<p>Hashtags que suenan importantes</p>
</li>
</ol>
<p>Y aunque el contenido varíe en tipo —he visto resúmenes de laboratorios, explicaciones de conceptos técnicos, historias sobre entrevistas laborales y un largo etcétera— tiende a parecerse entre sí y, sobre todo, a aportar realmente poco valor en lo que a nuevo conocimiento se refiere. ¿Entonces, para qué se escribe todo esto? Para el algoritmo. Para la visibilidad. Para construir una marca personal que se parece sospechosamente a una fotocopia mal hecha de otra marca personal. Si el contenido llega a significar algo, es por accidente.</p>
<p>Pero <strong>este fenómeno no se limita a las redes sociales</strong>. En el mundo de los blogs también existen los algoritmos, el SEO, la necesidad de posicionar el contenido adaptándose al capricho de turno de Google. ¿Querés escribir sobre pan? No podés simplemente contar una anécdota sobre tu panadería favorita: tenés que titularlo “¿Qué es el pan? 10 beneficios que no conocías” y repetir la palabra “pan” cada 13 palabras para que Google te vea —y más recientemente, para que su asistente con inteligencia artificial te mencione en sus respuestas—.</p>
<p>Así, <strong>miles de artículos clónicos inundan la web</strong>. Todos dicen más o menos lo mismo. Todos están pensados para posicionar, no para comunicar. Todos están optimizados, pero en su optimización se vuelven huecos. E Internet, que a comienzos de este siglo fue un espacio creativo, lleno de blogs personales, foros de variadas temáticas y discusiones genuinas, ha sido reemplazado por plataformas donde rigen los algoritmos sobre la creatividad, y así se está convirtiendo en un lugar lleno de carteles luminosos que compiten por nuestra atención mientras nos muestran ofertas sin valor.</p>
<h2 id="volver-a-lo-humano">Volver a lo humano</h2>
<p><strong>La Teoría del Internet Muerto tiene un costado profundamente existencial</strong>: plantea que en algún momento perdimos la capacidad (o la voluntad) de ser humanos en Internet. Ya no creamos, no exploramos, no dialogamos. Solo producimos contenido optimizado. Nos volvimos máquinas al servicio de otras máquinas.</p>
<p>Y sin pretender sonar catastrofista, no creo que esto —la muerte de Internet tal como la conocemos— sea fácilmente reversible… no en un mundo donde el desarrollo de la inteligencia artificial y los algoritmos oscuros al servicio de las grandes empresas parece inevitable. Es una batalla que llevamos años perdiendo. <strong>Cada día se produce más contenido que nadie pidió, nadie revisa y nadie recuerda</strong>. El ruido digital se ha vuelto la norma. Y frente a eso, recuperar “la humanidad” de Internet parece, más que una estrategia, un gesto de terquedad romántica.</p>
<p>Pero creo que hay formas de resistir. Pequeñas, sí, pero elijo creer que no son inútiles. No se trata de reivindicar un tiempo pasado —que tampoco me atrevería a afirmar que fue mejor—, pero sí creo que debemos buscar y crear contenido fuera de los grandes jardines amurallados. <a href="https://damian.murana.uy/tag/fediverso/">Habitar el <strong>Fediverso</strong></a> —lejos de los <em>feeds</em> tóxicos de X o Instagram—; participar en <strong>foros</strong> donde todavía hay hilos largos y debates reales; escribir y leer blogs o <em>newsletters</em> que publican contenido original; abrazar ideas como la <strong><a href="https://smallweb.page/home">small web</a></strong> —ya voy a hablar de eso por acá próximamente—; usar buscadores como <a href="https://wiby.me/">Wiby</a>; enlazar cosas sin esperar nada a cambio… todo suma. Todo eso es Internet como fue pensada: <strong>una red para conectar personas</strong>.</p>
<p>Si todo parece diseñado para convertirnos en consumidores pasivos, <strong>responder con creación activa —aunque sea pequeña y artesanal— es una forma de hacer la diferencia</strong>. Y quizás también una forma de cuidar lo poco que queda vivo en Internet.</p>
<hr>
<p>Si alguien llegó hasta acá: me interesa saber qué opinás al respecto. Podés dejar tu comentario en este blog, por mensajería instantánea o en Mastodon u otras de mis cuentas en el Fediverso.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Un blogroll en este blog</title><link>https://damian.murana.uy/un-blogroll-en-este-blog/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/un-blogroll-en-este-blog/</guid><pubDate>Sun, 27 Jul 2025 02:43:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>Después de varios días navegando bastante en internet, poniéndome al día con <a href="https://damian.murana.uy/consumo-de-contenido-mediante-rss/">los feeds RSS que sigo</a> y buscando nuevos sitios con contenido original, decidí agregar un <strong>blogroll</strong> en este sitio web. No como un gesto nostálgico reivindicando a la internet de comienzos del siglo, sino como un pequeño acto de resistencia ante la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Decadencia_de_plataformas"><em>enmierdificación</em></a> de la internet actual. Valoro muchísimo la gente que escribe por el puro placer de pensar, crear y compartir, y no por agradarle a los algoritmos, al SEO, ni generar contenido vacío inflado con párrafos que no dicen nada y frases de autoayuda.</p>
<p>La idea entonces es simple: <strong>recomendar sitios que valen la pena</strong>. Sitios donde hay humanidad, contenido original, ideas, rarezas, reflexiones y cualquier cosa que me parezca interesante. En un contexto donde la mayoría de los enlaces que vemos están curados por algoritmos, me pareció importante curar algunos manualmente y recomendarlos aquí, por si a alguien le interesa.</p>
<p>El blogroll lo iré actualizando regularmente. Lo encontrarán en el menú de navegación de este blog, o mediante el enlace a continuación:</p>
<p><a href="https://damian.murana.uy/blogroll/">Blogroll</a></p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Notificaciones: enemigas de tu atención</title><link>https://damian.murana.uy/notificaciones-enemigas-de-tu-atencion/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/notificaciones-enemigas-de-tu-atencion/</guid><pubDate>Thu, 24 Jul 2025 20:42:59 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>La <strong>economía de la atención</strong> es una idea que parte de una premisa tremendamente simple: la atención humana es limitada, y en un mundo saturado de información, lo más valioso no es el contenido sino <strong>la capacidad de captar y retener la mirada del usuario</strong>. Herbert Simon, economista y premio Nobel, lo anticipó en los años 70 cuando dijo que «la riqueza de información crea pobreza de atención». Es decir, cuanto más estímulo nos rodea, más difícil es enfocar en lo que realmente importa.</p>
<p>Con la explosión de internet, este concepto se volvió la piedra angular de la tecnología moderna. <strong>Plataformas como Facebook, YouTube, TikTok y miles de apps no nos venden su producto: nos venden a nosotros, o mejor dicho, venden nuestra atención a los anunciantes.</strong> El diseño de software y sitios web se ha vuelto casi una ciencia oscura para maximizar la permanencia frente a la pantalla. Desde algoritmos que predicen qué te engancha más, hasta interfaces diseñadas para que “un último scroll” se convierta en una hora atrapados frente a la aplicación, todo está calculado para que no sueltes el teléfono.</p>
<p>Ahí entran en escena las <strong>notificaciones</strong>, el equivalente digital de alguien gritándote “¡miráme!” cada cinco minutos. Cada campanita, vibración o globito que aparece en pantalla es una micro-interrupción diseñada para provocar dopamina y hacerte volver, aunque en la mayoría de los casos no haya nada realmente importante. Las apps compiten entre sí y contra nosotros por nuestra atención.</p>
<p>¿Entonces, <strong>desactivar todas las notificaciones es una buena idea?</strong> Desde la perspectiva de la economía de la atención, sí. <strong>Al menos desactivar todas aquellas notificaciones que no sean importantes</strong>. Es como bajarte de una subasta donde todos pelean por tu mente. Sin notificaciones, sos vos quien decide cuándo mirar tu teléfono, no una aplicación que se alimenta de tu tiempo y tu foco. Significa recuperar una parte de tu autonomía y no regalar tus minutos —y tus pensamientos— a algoritmos que solo buscan que hagas clic en “ver más” por un negocio que poco te beneficia.</p>
<p>Silenciar es volver a elegir qué mirás, cuándo lo mirás y por qué. Es dejar de ser interrumpido sin consentimiento. <strong>Tu atención no es gratis. Que te la paguen o que te la respeten.</strong></p>
<p>En mi caso, <strong>llevo al menos un par de años (o más, no lo recuerdo bien) desactivando <em>casi</em> todas las notificaciones de aplicaciones en la PC y el teléfono móvil</strong>. Las excepciones, aquellas notificaciones que sí mantengo, son pocas: las aplicaciones de bancos —para detectar de forma temprana cualquier actividad sospechosa—, los mensajes directos en aplicaciones de mensajería —no así en redes sociales: prefiero decidir yo mismo cuándo ver los memes o contenidos no urgentes que me pueden compartir por allí—, aplicaciones de autenticación que usan notificaciones <em>push</em>, llamadas telefónicas o por aplicaciones de mensajería, y poco más que estas. No necesito conocer mediante notificaciones las últimas ofertas que una aplicación tiene para mí, o saber en tiempo casi real cuáles de los podcasts que sigo han publicado nuevos episodios, el estado del tiempo en mi ciudad o conocer las nuevas funciones de un editor de video; para esto siempre puedo abrir la aplicación correspondiente y verificarlo cuando sea oportuno.</p>
<p>Desactivar la mayoría de las notificaciones es un cambio que ha mejorado mi salud mental y la relación con mi teléfono móvil, y te recomiendo que al menos evalúes adoptar esta práctica. <strong>Vas a ganar tiempo y recuperar atención</strong>.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>¿Bloquear el ping? ¿En serio?</title><link>https://damian.murana.uy/bloquear-el-ping-en-serio/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/bloquear-el-ping-en-serio/</guid><pubDate>Wed, 23 Jul 2025 00:11:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>El texto a continuación lo publiqué originalmente en mi perfil de LinkedIn, y rápidamente llegaron varias reacciones y comentarios. Entre los tantos comentarios, la mayoría hablaban de la posibilidad de exfiltración de información mediante <em>ICMP Tunneling</em>, algo que consideré, entendiendo que la publicación no perdía su sentido aun existiendo tal riesgo. Soy un defensor de hacer las cosas entendiendo el por qué, y si desde el entendimiento está bien bloquear o no bloquear algo, eso está muy bien. Para intentar aclarar este punto, agregué una segunda parte que también reproduzco aquí, así el texto queda completo para futuras referencias.</p>
<hr>
<p>Hoy vi nuevamente una guía de seguridad donde bloqueaban ICMP Echo Request (aka ping) en el firewall como medida de seguridad… Y no pude evitar la reflexión que se me cruza siempre por la cabeza cuando veo esto: eso no te hace más seguro, solo te hace más difícil de diagnosticar.</p>
<p>Sí, ya sé: «no quiero que vean que estoy online». Pero si tu capa de seguridad se resume en esconderte del ping… bueno, tenemos un problema más profundo.</p>
<h2 id="el-ping-no-es-una-amenaza-en-sí-mismo">El ping no es una amenaza en sí mismo</h2>
<p>Es una herramienta de diagnóstico, una linterna en la oscuridad. Lo que hay que mirar (y filtrar si es necesario) son otros tipos de mensajes ICMP que sí pueden ser usados de forma maliciosa, como Redirect o Source Quench (sí, algunos todavía creen que eso sirve).</p>
<p>Si alguien con malas intenciones quiere saber si estás vivo en la red, tiene muchísimas otras formas de averiguarlo. Y si lo que querés es «ser invisible», entonces hablamos de otro enfoque de seguridad, más estratégico y menos reactivo.</p>
<p>En vez de andar bloqueando cosas porque «alguien dijo que es mejor», analizá riesgos reales, entendé el protocolo y tomá decisiones con criterio técnico, no con reflejos condicionados. Porque si cada vez que algo puede usarse mal lo bloqueamos, terminamos con infraestructuras tan «seguras» que ni los administradores pueden hacer troubleshooting. Y ahí sí, el enemigo ganó.</p>
<p>De yapa, acá hay un recurso interesante sobre el tema:
<a href="http://shouldiblockicmp.com/">http://shouldiblockicmp.com/</a></p>
<h2 id="bloquear-el-ping-no-te-hace-más-seguro">Bloquear el ping no te hace más seguro</h2>
<p>Muchos mencionaron el ICMP Tunneling como motivo para bloquear el ping. Y sí, ese riesgo existe, como existen mil formas más de tunelizar tráfico —o de exfiltrar datos sin tunelizar, que en mi experiencia es bastante común; ¿les suena ransomwares exfiltrando mediante Dropbox o a un FTP alojado quiensabedónde?—. Pero como decía, bloquear todo lo que podría usarse mal es como prohibir los cuchillos porque existen los apuñalamientos.</p>
<p>Siempre voy a insistir en que el riesgo se gestiona, y que en seguridad de la información protegemos para habilitar. Si te preocupa el uso indebido de ICMP o específicamente de ping:</p>
<ul>
<li>Aplicá rate limiting</li>
<li>Hacé deep packet inspection</li>
<li>Usá un NDR o EDR decente</li>
<li>Monitoreá tráfico anómalo</li>
<li>Y claro, segmentá bien. Una buena segmentación no pasa solo por tener un firewall o bloquear tal o cual conexión; hay que trabajar de forma adecuada las ACLs y otras capacidades de UTM.</li>
</ul>
<p>La seguridad no se trata de cerrar todo «por si acaso», sino de entender qué, cómo y por qué proteger. Lo contrario es paranoia disfrazada de políticas. Porque si bloqueás el ping solo por miedo al tunneling, pero no inspeccionás el tráfico DNS o HTTPS, o no analizás la actividad de la red desde diferentes perspectivas (identidad, dispositivo, contexto, etc.), seguramente estés cerrando una ventana mientras dejás puertas abiertas.</p>
<p>Por supuesto, esto no es una crítica a quien adopta la medida de bloquear el ping, ni estoy diciendo que esté necesariamente mal bloquearlo. Sigo insistiendo en que está bien tomar medidas de seguridad con criterio —y soy consciente de que muchas veces lo que adoptamos no es el mejor criterio, sino el mejor que podemos adoptar—, desde el entendimiento de qué es lo que queremos proteger y buscando el mejor camino para ello.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Un viaje en bicicleta por el mundo</title><link>https://damian.murana.uy/un-viaje-en-bicicleta-por-el-mundo/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/un-viaje-en-bicicleta-por-el-mundo/</guid><pubDate>Tue, 17 Jun 2025 02:11:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<h5 id="ha-pasado-bastante-tiempo-desde-la-última-publicación-en-este-blog-no-es-que-no-tuviera-nada-que-contar-al-contrario-estuve-sumergido-en-varios-proyectos-personales-y-laborales-tecnológicos-y-no-tecnológicos-que-por-no-encontrar-el-tiempo-o-las-palabras-no-se-ven-reflejados-en-este-blog-pero-de-todos-esos-proyectos-hay-uno-bastante-distinto-a-los-que-suelo-comentar-por-acá-y-sobre-el-que-escribí-estas-palabras-que-quiero-compartir-a-continuación-una-suerte-de-declaración-de-intenciones">Ha pasado bastante tiempo desde la última publicación en este blog. No es que no tuviera nada que contar, al contrario, estuve sumergido en varios proyectos personales y laborales, tecnológicos y no tecnológicos, que por no encontrar el tiempo o las palabras no se ven reflejados en este blog. Pero de todos esos proyectos, hay uno bastante distinto a los que suelo comentar por acá y sobre el que escribí estas palabras que quiero compartir a continuación, una suerte de <strong>declaración de intenciones</strong>.</h5>
<p>Si quieren saber más sobre este viaje, pueden visitar la página del proyecto: <strong><a href="https://vueltasalavida.com/">Vueltas a la vida</a></strong>.</p>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/cicloviaje-1.jpg" 
       alt="En algún lugar de Misiones, Argentina." 
       
       >
  
  

  
</figure>

<p>Muchos me lo han preguntado. Algunos con verdadera curiosidad, otros con una ceja levantada, y no falta quien diga que me volví loco. ¿Por qué alguien dejaría la comodidad de una vida más o menos estable para lanzarse a pedalear con lo justo, sin rumbo fijo, durmiendo donde se pueda, dependiendo de las inclemencias del clima y del camino? No tengo una sola respuesta, pero sí varias razones que, juntas, dibujan algo parecido a una brújula interna.</p>
<p>Primero, la búsqueda de la felicidad. No esa versión empaquetada en publicidades de televisión o campañas de redes sociales, sino una más tangible y visceral. La que viene de hacer cosas que me sacuden el alma, que me desafían, que me obligan a estar realmente <em>presente</em>. En la bicicleta no hay atajos. Cada kilómetro se gana con el cuerpo, con el sudor, a veces con lágrimas. Cada llegada es un logro real, aunque sea a un pueblo perdido que no aparece a simple vista en un mapa. Cada momento compartido con desconocidos que te abren la puerta o te ofrecen agua fresca es un regalo que no estaba planificado. Hasta el simple acto de volver a partir, de seguir adelante sin saber muy bien qué viene después, se convierte en una pequeña victoria. Y eso, en un mundo lleno de facilidades artificiales, se siente como recuperar algo que no sabías que habías perdido: la conexión con el propio cuerpo, con el tiempo real, con la inmensidad del mundo.</p>
<p>Segundo, aprender a vivir de otra forma. Más ligera. Y no me refiero solo al equipaje —que también—, sino al impacto que dejo. La bicicleta no hace ruido, no consume petróleo, no exige autopistas ni semáforos. Es un medio de transporte modesto, casi invisible, que te obliga a convivir con el mundo tal como es, sin privilegios. Me permite moverme dejando menos huellas en el planeta, y me recuerda que no soy el centro de nada. No estoy intentando salvar el mundo (no tengo esa arrogancia), pero sí entender cómo se vive cuando dejás de exigirle que se adapte a vos. Aprender a vivir más liviano es también aprender a molestar menos, a consumir menos, a saber que se necesita menos de lo que muchas veces pensamos, y, sin dudas, es aprender a agradecer más.</p>
<p>También en mi viaje, en ese aprender, hay algo de necesidad de desaprender. De romper con la rutina del rendimiento constante, de la hoja de cálculo, del KPI, del éxito medido en métricas. De conectarme con lo simple, lo cotidiano, lo que no tiene por qué ser eficiente o rentable. Redescubrir el valor de hacer algo solo porque sí: caminar, mirar el cielo, escuchar una historia de un desconocido, y no cuestionarse tanto el transcurso del tiempo. En el camino, los días se llenan de otras prioridades: encontrar agua, encontrar pan, esquivar una tormenta. Vienen a la mente cosas básicas, humanas, esenciales. Y en esa aparente precariedad hay una belleza sin excusas ni adornos.</p>
<p>Como entenderán, el aprendizaje que busco no es del tipo académico o técnico (aunque siempre algo de eso hay), sino del que te cambia por dentro. Cada persona que te da una mano, cada cultura que te abre las puertas, cada error que cometés… todo eso es aprendizaje acumulado. Y cuanto más viajo, más me doy cuenta de lo poco que sé.</p>
<p>Finalmente, lo hago por una especie de urgencia: la de no mirar atrás dentro de unos años y preguntarme «¿y si lo hubiera hecho?». Hay decisiones que no admiten postergación eterna. Sentí que esta era una de esas.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>El día que entendí cuál era realmente mi trabajo</title><link>https://damian.murana.uy/el-dia-que-entendi-cual-era-realmente-mi-trabajo/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/el-dia-que-entendi-cual-era-realmente-mi-trabajo/</guid><pubDate>Wed, 09 Apr 2025 22:17:00 -0300</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p><em>Escribí esto para entender algo que me estaba pasando. Lo publico porque sé que no siempre hace falta una respuesta: a veces alcanza con sentirse menos solo.</em></p>
<hr>
<p>No fue una epifanía. No hubo discusión final ni portazo. Fue una frase dicha con naturalidad —con buena intención inclusive— la que terminó de ordenar todo.</p>
<p>Hasta ese momento yo creía que mi trabajo era mejorar las cosas. Elevar estándares. Aprender, afinar criterios, reducir riesgos, compartir lo aprendido para que el sistema funcionara mejor mañana. Pensaba que ese era el trato implícito.</p>
<p>Pero no lo era.</p>
<p>Mi trabajo no consistía en transformar nada. Consistía en absorber. En detectar fallas antes de que se notaran. En tapar errores ajenos para que nadie tuviera que hacerse cargo. En evitar que las consecuencias aparecieran, aun cuando las causas seguían intactas.</p>
<p>No era mejorar el sistema. Era mantenerlo funcionando sin cambiarlo.</p>
<p>Ahí entendí por qué cada intento de elevar estándares generaba fricción. No porque estuviera equivocado, sino porque estaba apuntando al lugar incorrecto. Yo hablaba de resultados. El sistema hablaba de estabilidad. Yo proponía consecuencias. El sistema necesitaba contención.</p>
<p>No se esperaba de mí que marcara el camino, sino que amortiguara el golpe. Que fuera competente, sí, pero de una forma muy específica: lo suficiente como para que nada se rompiera, nunca tanto como para que algo tuviera que revisarse en serio.</p>
<p>Ese fue el punto exacto en el que algo se quebró.</p>
<p>Porque aceptar ese rol implicaba una renuncia silenciosa. No a la exigencia, sino al sentido. Trabajar bien dejaba de ser construir algo mejor y pasaba a ser evitar que lo peor ocurriera. Una tarea infinita, sin horizonte.</p>
<p>Empecé a notar el desgaste. No como enojo sino como endurecimiento. Una distancia creciente entre lo que entendía que debía hacerse y lo que estaba dispuesto a sostener. La lucidez empezaba a transformarse en desprecio. Y eso era nuevo.</p>
<p>Ahí comprendí algo más incómodo todavía: no todos los trabajos piden lo mismo. Algunos piden inteligencia. Otros compromiso. Y algunos piden algo más sutil y más caro: que sacrifiques tu criterio para que el sistema no tenga que cambiar.</p>
<p>No creo que negarse a eso sea rebeldía, y tampoco es superioridad moral. Es, en el mejor de los casos, una forma de autocuidado.</p>
<p>Me fui porque entendí cuál era realmente mi trabajo. Y supe que, si lo aceptaba, iba a convertirme en alguien que no quería ser.
No era una tarea difícil. Era una tarea incompatible conmigo.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Pantallas en vertical y con dibujos</title><link>https://damian.murana.uy/pantallas-en-vertical-y-con-dibujos/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/pantallas-en-vertical-y-con-dibujos/</guid><pubDate>Sun, 30 Jul 2023 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<h2 id="uno-en-vertical-por-favor-">Uno en vertical, por favor 🖥️</h2>
<p>Siguiendo en la línea que he comentado en ediciones anteriores de esta <em>newsletter</em>, continúo dedicando ratos de mi tiempo a ordenar un poco mi uso de la tecnología, y en estos días le ha tocado al escritorio de la PC en casa. Todavía no terminé, porque quiero lograr una configuración limpia y minimalista y eso cuando se tienen muchos periféricos es algo difícil -pero no imposible-.</p>
<p>Pero dentro de estos primeros pasos, no sé bien por qué, se me ocurrió volver a disponer de los dos monitores que utilizo en posición horizontal. Y fue una mala idea. No llegué a tener los monitores con esta configuración ni un día cuando volví a disponer del monitor de la izquierda en vertical.</p>
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  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/setup-podcast.jpg" 
       alt="Setup de podcasting" 
       
       >
  
  

  
</figure>

<p>El uso de un monitor en formato vertical ofrece numerosos beneficios para aumentar la productividad y facilitar el manejo de contenido. En primer lugar, al colocar el monitor en posición vertical, se optimiza el espacio en pantalla, permitiendo visualizar más contenido de un vistazo. Esta disposición es especialmente útil para trabajar con documentos largos o líneas de código ya que reduce la necesidad de desplazarse constantemente y evita el desorden visual. Además, el formato vertical facilita la lectura de páginas web y documentos, ya que se asemeja a la estructura natural de las páginas, lo que en teoría disminuye la fatiga ocular y del cuello al evitar giros innecesarios.</p>
<p>Otro argumento a favor del uso de un monitor en formato vertical es su potencial para mejorar la multitarea, porque al dividir la pantalla en varias secciones verticales se pueden mantener diferentes aplicaciones y ventanas abiertas simultáneamente sin sacrificar espacio y claridad en cada una. De esta manera se reduce la necesidad de cambiar constantemente entre ventanas.</p>
<p>Por supuesto que no todo son beneficios, aunque en mi caso casi todo lo es, compartir esa pantalla en vertical en reuniones de trabajo no suele ser algo que mis compañeros agradezcan porque en sus monitores ubicados en horizontal la experiencia de visualizar mi pantalla es -por obvias razones- pésima. Pero más allá de eso, tener uno de los monitores en formato vertical ofrece una experiencia de trabajo más cómoda y organizada, al menos en mi experiencia.</p>
<h2 id="retomando-la-lectura-de-mangas-">Retomando la lectura de mangas 📖</h2>
<p>Mi relación con el manga -ese estilo particular de cómics japoneses- viene desde mi infancia, posiblemente motivado por un primer contacto con animes como Dragon Ball o Dr. Slump de Akira Toriyama que me atraparon y me llevaron a buscar su lectura en este formato. Pero más allá de algún tomo que pudiera conseguirse por aquellas épocas en la ciudad donde nací u otros que pude adquirir ya de adulto, la mayor parte de mi consumo de manga ha sido gracias a internet y en formato digital.</p>
<p>Desde aquel entonces hasta ahora el tiempo que dedico a la lectura de mangas ha ido variando así como las plataformas que he utilizado. Durante mucho tiempo mi sitio de referencia fue el ya extinto Submanga, aunque he recorrido varios y también varias aplicaciones desde que tuve mi primer tablet con Android.</p>
<p>Últimamente mi punto de referencia para consumir este género es <a href="https://mangaplus.shueisha.co.jp">MANGA Plus</a>, una plataforma en línea y aplicación para móviles propiedad de Shūeisha, la editorial dueña de la revista Shōnen Jump donde se han publicado grandes mangas como <em>Dragon Ball</em> o <em>Naruto</em>, que seguro hasta a los más ajenos al tema les serán conocidos.</p>
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  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/tablet-mangaplus.jpg" 
       alt="MANGAPlus en mi tablet" 
       
       >
  
  

  
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<p>Lo interesante en esta aplicación es su legalidad y disponibilidad, pues se financia con publicidad y está disponible en todo el mundo salvo Japón, China y Corea del Sur. El servicio pública semanalmente versiones traducidas a varios idiomas (entre los que se encuentra español) nuevos capítulos de los mangas que se publican en la revista Shōnen Jump y otras de su propiedad. Dependiendo de las licencias correspondientes en algunos mangas encontraremos la lista de capítulos completa y en otras solamente los primeros y últimos publicados, así como un contenido diferente según nuestro idioma de preferencia (como suele ocurrir, hay un número mayor de mangas disponibles en inglés).</p>
<p>Para consumidores exigentes del género la oferta tal vez sea poca, pero en mí caso la utilizo y recomiendo como una forma simple de acceder a algunas de las publicaciones más conocidas del género de forma legal y -lo más importante- en tiempo real. Si te interesa el tema puedes probar el servicio desde su sitio web sin necesidad de registrate, o si tienes una tablet u otro dispositivo que funcione para leer cómodo seguro disfrutarás la aplicación tanto como yo 😉.</p>
<h2 id="un-28-de-julio-de-locos-">Un 28 de julio de locos 😓</h2>
<p>El viernes fue un día particularmente difícil en mi trabajo: a las reuniones que tenía planificadas con clientes se sumaron una serie de problemas técnicos de diversa índole que me tocó arreglar a mí o ayudar a otros compañeros a resolver, tantos que casi no los cuento con los dedos de mis manos. Tan ocupado estuvo mi día que por poco me olvido de una de las efemérides más importantes en mi profesión, el <a href="https://sysadminday.com/">Día de Agradecimiento al Administrador de Sistemas</a>.</p>
<p>Si te estás preguntando de qué se trata dejame contarte: esta fecha (el último viernes de julio) se trata de reconocer y agradecer el trabajo de aquellas personas que se encargan de que las redes sean seguras, que las impresoras estén contectadas, que las computadoras estén funcionando… estos son los administradores de sistemas informáticos (o <em>sysadmins</em> en inglés).</p>
<p>Si no tuviste la oportunidad de agradecer a tu administrador de sistemas cercano, todavía estás a tiempo, y según dice en el sitio web que enlacé más arriba, algunas ideas para demostrar agradecimiento pueden ser:</p>
<ul>
<li>Pastel y helado</li>
<li>Pizza</li>
<li>Tarjetas</li>
<li><a href="https://sysadminday.com/?page_id=56">Regalos</a></li>
<li>Palabras de agradecimiento</li>
<li>Camisetas personalizadas que celebran la grandeza épica de su SysAdmin</li>
<li>Globos</li>
<li>Papel picado</li>
<li>O <a href="https://sysadminday.com/?page_id=56">regalos</a>, nuevamente 🎁</li>
</ul>
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  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/sysadmin-day.jpg" 
       alt="Pastel del Dia del SysAdmin" 
       
       >
  
  

  
</figure>

<p><em>Una torta también es una buena idea, yo al menos no me quejaría. Imagen cortesía de sysadminday.com</em></p>
<h3 id="y-hasta-aquí-hemos-llegado">Y hasta aquí hemos llegado</h3>
<p>Gracias por leerme y estar suscripto a esta newsletter. Te recuerdo que si querés comunicarte conmigo podés dejarme un comentario en <a href="https://cosasdedamian.substack.com/">Substack</a>, en <a href="https://damian.murana.uy/">mi blog</a>, o en redes sociales como <em>dmurana</em> 🖖.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>Edición nostálgica</title><link>https://damian.murana.uy/edicion-nostalgica/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/edicion-nostalgica/</guid><pubDate>Sun, 23 Jul 2023 05:58:07 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<p>Esta es sobre escritorios linuxeros, PlayStation y hackers de los 90s.</p>
<h2 id="viernes-de-escritorio-">Viernes de escritorio 💻</h2>
<p>Hace ya 17 años utilizo GNU/Linux como mi sistema operativo principal en mis computadoras. Recuerdo que una de las cosas que me atrajo de este sistema en su momento fue la amplia capacidad de personalización que ofrecía, siendo posible instalar diferentes entornos de escritorio completos.</p>
<p>Al momento de usarlo, en diferentes distribuciones nos encontramos con diferentes propuestas que varían en entornos de escritorio y configuraciones particulares, pero aun así el escritorio siempre es muy personalizable y hay usuarios que lo llevan a extremos insospechados.</p>
<p>En algún momento de mi vida dediqué varias horas a observar configuraciones de escritorios en internet y aprender a personalizar los míos. Época en la que también cambiaba de distribución GNU/Linux con frecuencia; me podía permitir esto pues mis computadoras no eran herramientas de trabajo, ¡qué buenos tiempos!</p>
<p>Hoy en día, si bien me mantengo utilizando GNOME como entorno de escritorio, ocasionalmente me gusta renovar un poco el aspecto visual de este y lo personalizo un poco. En esto, los «Viernes de escritorio» me ayudan aportando inspiración. Para quienes no sepan, es una práctica adoptada en la comunidad del software libre en las redes sociales, en la que los días viernes los usuarios comparten una captura de pantalla del escritorio de su PC con el <em>hashtag</em> #viernesdeescritorio.</p>
<p>A continuación, cerrando esta sesión, verás una captura de pantalla de mi PC en no recuerdo qué año, donde se observa un rudimentario intento de imitar el diseño del macOS de la época, práctica habitual inclusive al día de hoy.</p>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/escritorio-viejo.jpg" 
       alt="Captura de pantalla de algún Viernes de escritorio" 
       
       >
  
  

  
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<h2 id="playstation-2-">PlayStation 2 🎮</h2>
<p>En estos días se me ocurrió revivir experiencias de mi adolescencia y ponerme a jugar un rato al PlayStation 2. Emulado, porque no tengo una de estas consolas en casa.</p>
<p>Hacía tiempo no instalaba un emulador y lo recordaba como una tarea de varios pasos. Se debía invertir algo de tiempo en hacerlo funcionar óptimamente, y otro tanto en encontrar <em>ROMs</em> en internet. Según el país desde el que me leas esto, podrá ser más o menos legal, pero estaremos de acuerdo en que emular puede ser, en algunos casos, la única forma de acceder a estas experiencias.</p>
<p>El asunto es que, contrario a lo que recordaba, poner en funcionamiento el emulador de PS2 <a href="https://pcsx2.net/">pcsx2</a> no fue nada complejo. En distribuciones GNU/Linux es posible <a href="https://flathub.org/es/apps/net.pcsx2.PCSX2">instalarlo desde Flathub</a> con unos pocos clics; luego, en el asistente de configuración inicial nos preguntará por un directorio con la BIOS del PlayStation 2 (que debemos buscar en internet) y otro con las ROMs, los archivos de juegos. No necesité más ajustes que especificarle el control físico con el que pensaba jugar; en una PC moderna pero modesta como la mía ha funcionado con una excelente calidad y rendimiento 🕹️.</p>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/pcsx2.png" 
       alt="pcsx2 en acción" 
       
       >
  
  

  
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<h2 id="falleció-kevin-mitnick-">Falleció Kevin Mitnick 😔</h2>
<p>Lo han apodado como «el hacker más famoso del mundo» o «el pirata informático más buscado del mundo», y posiblemente así lo sea. Se hizo famoso en los años 90 después de acceder de forma no autorizada a sistemas informáticos gubernamentales, corporativos y universitarios, utilizando principalmente técnicas de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ingenier%C3%ADa_social_%28seguridad_inform%C3%A1tica%29">ingeniería social</a>.</p>
<p>Mitnick, junto a algunos más, fue el ícono de una generación entre la que afortunadamente me cuento; Kevin era uno de mis héroes de la infancia. Sé que no era alguien bueno, cometía delitos informáticos aprovechándose de su amplio conocimiento técnico y una notable habilidad para entender y manipular a las personas en el contexto de una recién nacida red de redes y un uso de la informática en auge. Pero más allá de eso, de los delitos que sin dudas cometió, Mitnick era un apasionado, un curioso y alguien que dominó un campo de conocimiento, jactándose de ello jugando al gato y al ratón durante años con expertos informáticos del FBI y grandes compañías. Esa pasión e inteligencia eran algo que admiraba de él.</p>
<p>Desde hace tiempo había reconvertido su carrera a consultor de seguridad informática y ocasionalmente participaba en eventos públicos. Ahora es noticia porque, a sus 59 años de edad, falleció tras perder una lucha contra el cáncer. Además de escribir estas líneas en su memoria, también vengo a recomendar la película <a href="https://www.imdb.com/title/tt0159784/">Takedown</a> y el documental <a href="https://www.imdb.com/title/tt0309614/">Freedom Downtime</a>, donde se cuentan sus azañas y otros aspectos de la cultura hacker de la época.</p>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/kevin-mitnick" 
       alt="Kevin Mitnick en Campus Party Mexico 2010. Fotografía por Campus Party México." 
       
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<h3 id="aquí-finaliza-esta-edición">Aquí finaliza esta edición</h3>
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      ]]></content:encoded></item><item><title>Hablemos de la nube</title><link>https://damian.murana.uy/hablemos-de-la-nube/</link><guid isPermaLink="true">https://damian.murana.uy/hablemos-de-la-nube/</guid><pubDate>Sun, 16 Jul 2023 08:16:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[
<h2 id="cuánta-agua-tienen-las-nubes-">¿Cuánta agua tienen las nubes? ☁️</h2>
<p>Este año fui al Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre (aka. <a href="https://flisol.info/">FLISoL</a>) vistiendo una camiseta que dice «<em>There is no cloud, just someone’s else computer</em>» que en español significa más o menos «La nube son los padres» . En varias presentaciones durante el evento hicieron referencia al mensaje de mi camiseta e inclusive sirvió de puntapié para más de una interesante charla con gente que se acercaba. Porque contrario a lo que pueda dictar el imaginario colectivo, la nube no flota en un cielo lejano sino que ocupa un espacio físico, existe en forma de edificios, servidores, cables y personas que la gestionan. Y consume recursos, recursos físicos finitos.</p>
<p>El consumo energético y la huella de carbono de los grandes centros de cómputos es un tema que preocupa hace bastante tiempo, y a mí aún más desde que por mi trabajo veo lo masivas de estas infraestructuras y cómo crecen día a día. Y la realidad también ayuda a entender el problema: en Uruguay escasea el agua potable en la zona metropolitana mientras Google y el gobierno hablan de instalar <a href="https://ladiaria.com.uy/ambiente/articulo/2023/3/data-center-de-google-podria-utilizar-un-maximo-de-7600000-litros-de-agua-potable-por-dia/">un nuevo centro de datos que consumirá más de 7 millones de litros de agua</a> potable al día. En <a href="https://niboe.info/consumo-energia-data-centers-frugalidad-digital/">Niböe publicaron un artículo hablando del consumo energético de los centros de datos</a>.</p>
<p>Necesitamos estrategias para un consumo tecnológico ecológicamente sustentable. Conceptos como la «frugalidad digital», el «minimalismo digital» me parecen lugares desde donde comenzar a explorar. En el software -y particularmente en el software libre- hay iniciativas para construir software energéticamente eficiente, como <a href="https://eco.kde.org/es/">KDE Eco</a>. Y en el hardware empiezan a aparecer fabricantes como <a href="https://frame.work/">Framework</a> -que merece su propio capítulo- o <a href="https://www.pine64.org/">Pine64</a>, que aún con un todavía escaso impacto en el mercado nos empiezan a traer productos más respetuosos con el medio ambiente.</p>
<h2 id="fotografías-">Fotografías 📷</h2>
<p>El mercado de las cámaras fotográficas compactas ha cambiado. Los teléfonos móviles las obligaron a evolucionar para no desaparecer, ya te contaba un par de ediciones atrás como me las arreglé con mi teléfono para fotografiar mi último viaje. Ahora se fabrican muchas de gama alta, objetivos luminosos, formato RAW y diseños <em>premium</em>. Pero aún sin llegar a esto, en cámaras un poco más modestas o de algunos años atrás en este segmento se encuentran opciones muy interesantes para fotógrafos <em>amateurs</em>.</p>
<p>El año pasado me compré una Canon PowerShot G11, una compacta del año 2009 con controles manuales y un diseño de mi agrado. Me la ofertaron de segunda mano a un muy buen precio y me pareció una excelente oportunidad de darle vida a un excelente dispositivo caído en desuso por su dueña original. A mi me sirve por su tamaño, robustez y bajo costo como una cámara para intentar llevar siempre encima, porque como me dijo un amigo hace un tiempo en fotografía «la mejor cámara es la que llevás contigo».</p>
<p>El anterior domingo por la tarde salí con esta cámara a recorrer Montevideo. Estuve probando desde el modo automático hasta el modo manual y sacando fotos en contextos variados para luego procesar con <a href="https://www.rawtherapee.com/">RawTherapee</a>. Me gusta bastante el flujo de procesado digital que me permite esta cámara, empezando porque sus archivos son más livianos que los de mi otra cámara (claro, tienen menor resolución) y su transferencia es más rápida, y por lo útil que me resulta RawTherapee para el revelado digital. Una cámara económica de segunda mano y un poco de software libre pueden ser una excelente herramienta para fotografía amateur .</p>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/fotografia-parquerodo.jpg" 
       alt="Fotografía tomada en el Parque Rodó" 
       
       >
  
  

  
</figure>

<h2 id="thunderbird-supernova-">Thunderbird Supernova 🚀</h2>
<p>Minutos antes de empezar a escribir esta newsletter actualicé Thunderbird en mi PC a la versión 115 lanzada recientemente. Esta actualización del cliente de correo electrónico de Mozilla incorpora <a href="https://support.mozilla.org/en-US/kb/new-thunderbird-115-supernova">varios cambios visuales</a> que en su conjunto le dan un lavado de cara a la interfaz. También incorpora mejoras en el soporte de algunos protocolos de autenticación y firma digital que siempre se agradecen.</p>
<figure class="centered-image">
  
  
  <img src="https://damian.murana.uy/images/posts/thunderbird-115-supernova.jpg" 
       alt="Mozilla Tunderbird 115 «Supernova», imagen por Mozilla." 
       
       >
  
  

  
</figure>

<p>Puede que a alguno le suene un poco anacrónico esto del cliente de correo electrónico. Si bien en el ámbito corporativo el uso de clientes de escritorio es frecuente, en el ámbito personal gran parte de los usuarios se han acostumbrado al <em>webmail</em> y posiblemente no necesiten uno de estos clientes. Pero si tu caso es como el mío, tener varias cuentas de correo electrónico integradas en una misma interfaz, herramientas de búsqueda y filtrado potentes y un amplio ecosistema de extensiones, es algo que seguramente agradezcas de usar una aplicación así.</p>
<h3 id="aquí-finaliza-esta-edición">Aquí finaliza esta edición</h3>
<p>Gracias por haber llegado hasta aquí y estar suscripto a esta newsletter. Te recuerdo que si querés comunicarte conmigo podés dejarme un comentario en el <a href="https://cosasdedamian.substack.com/">portal en Substack</a>, en <a href="https://damian.murana.uy/">mi blog</a>, o en redes sociales como <em>dmurana,</em> 🖖</p>

      ]]></content:encoded></item></channel></rss>