Hay una barrera invisible entre tener algo para decir y finalmente decirlo. En el caso del podcasting esa barrera suele llamarse tiempo, equipo, edición, perfección. Excusas elegantes en muchos casos (acá me incluyo).

Ahí es donde el nuevo proyecto de Joan Boluda y el concepto de micropodcasting se vuelven interesantes. PrestoCast propone algo difícil hasta hace unos días: grabar y publicar audios de hasta un minuto desde Whatsapp, Telegram o su propia web de una forma muy simple. Un formato de creación de contenido sin ceremonia, sin sobrepensar, sin ese ritual interminable en el que tantas veces caigo de “cuando tenga todo listo lo publico”. Y eso cambia todo, porque de repente cualquiera puede capturar una idea en el momento exacto en el que aparece. Sin necesidad de un estudio, sin micrófonos caros, sin siquiera buena conexión. Solo un teléfono y ganas de decir algo.

En mi entendimiento, el micropodcasting no compite con el podcast tradicional, no quiere reemplazarlo sino complementarlo. Ciertamente es otra cosa, y es un formato que resulta refrescante en cierto aspecto, como dijo mi hermano: es podcasting con la cadencia de un tweet. Pero sobre todo, es bajar la fricción hasta que ya no tengas excusa para no crear. Y eso, en un mundo donde todos consumen pero pocos producen, es un potencial cambio de paradigma.

Por mi parte, me sumé a esta ola de micropodcasting, creando un podcast que llamé «Esto no importa» donde comparto ideas que van de lo técnico a lo cotidiano, y el que puedes encontrar aquí, además de en la página «Podcast» de este blog. Y también me suscribí a varios de estos micropodcasts que se encuentran en la plataforma, que en estos días alcanzó los 500 usuarios, muchos de ellos creando contenido prolíficamente. Si a alguien le ha interesado esta idea, está invitado a darse una vuelta por PrestoCast y mirar lo que encuentra por allí, que es mucho y muy variado contenido.