Mi vieja portátil ha muerto

Recientemente anunciaba en mis perfiles de redes sociales con mucha tristeza la muerte de mi querida Belisama, una portátil HP Envy Sleekbook 14. Sí, eligo los nombres para mis computadoras entre dioses del politeísmo celta; y sí, después de más de 6 años con la misma computadora portátil llegué a tomarle cierto cariño.

Se trataba de una portátil que me regalaron en el año 2012, comprada recertificada grado A (con garantía del fabricante), venía con un Core i3 de 2da generación, 4GB de RAM y 500GB de disco, con gráfica Intel HD 3000 y una tarjeta WiFi cuya característica más notable era no funcionar con controladores libres. Recuerdo que ni bien llegué a casa con la portátil en mano la desarmé y le agregué otro módulo de 4GB de RAM, le cambié el disco duro por un dispositivo de estado sólido (SSD) de 128GB y la tarjeta WiFi por otra tarjeta de una portátil HP antigua que sí funcionaba con software libre. Luego le instalé Trisquel GNU/Linux. En ese momento reafirmé una idea: con un cuidado mínimo al adquirir un dispositivo y el trabajo que lleva cambiar una tarjeta es posible tener una computadora funcionando con un 99% software libre (sobre la BIOS en general no hay mucho que hacer). Hasta los 2 años de su adquisición fue mi única computadora, recibiendo cargas de trabajo a veces exhaustivas y estando muchas horas al día encendidas, siempre respondió bien. Tanto que, luego de 6 años continuaba dando un buen rendimiento, por lo que hace poco tiempo, eligiendo ignorar que ya se encontraba al final de su vida útil, le había hecho algunas mejoras y por tan solo 150 dólares volví a usar mi computadora para trabajar como el primer día. En ese momento pensé: combatir la obsolescencia programada es posible, no necesitaba un dispositivo nuevo (y mis finanzas lo agradecían).

Contrario a lo que preveía, dejó de funcionar por un golpe. Fueron casi 7 años. Una infortunada caída desde 30cm de altura dentro de una mochila terminó con su vida útil. Luego de muchas pruebas e intentos no volvió a encender. Demás está decir que no hay moraleja, simplemente por ser este mi blog personal quise comentar un tema personal que me mantuvo ocupado en los últimos días, y una reflexión sobre mi pequeña experiencia ignorando la obsolesencia y llevando un dispositivo durante más tiempo del que espera el mercado. Próximamente estaré escribiendo sobre mi nueva ThinkPad, equipo que vino a sustituir esta portátil y que tampoco es nueva.

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