Hoy, cuarto sábado de abril, se celebró como cada año el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre, el FLISoL. Es el mayor evento de difusión del Software Libre en la región, se realiza desde 2005 de forma simultánea en distintos países, es gratuito y está orientado a todo público.
Tengo la suerte de participar en este evento desde 2008, cuando asistí por primera vez en la sede de Melo, Uruguay. Desde entonces he sido parte de la organización, coordinador y disertante en diferentes ediciones y ciudades de Uruguay. El año pasado, por estar de viaje, no pude asistir a ninguna sede. Este año, en cambio, acomodé un poco el trayecto de mi viaje en bicicleta por Argentina para poder llegar a tiempo a Rafaela, en la Provincia de Santa Fe, donde se realizaba una de las sedes.
Los últimos días habían sido muy lluviosos y el avance era lento, así que me contacté con la organización para contarles la situación y ofrecerles mi participación en caso de poder llegar. Finalmente llegué el viernes, justo a tiempo, y muy amablemente me confirmaron el espacio para dar una lightning talk (una ponencia breve de ~10 minutos).
La jornada arrancó con Jorge Duarte contando su experiencia dándole nueva vida a una PC vieja durante la pandemia usando PeppermintOS. Gracias a GNU/Linux logró evitar que el dispositivo cayera en desuso y lo convirtió en una herramienta cotidiana para dar clases. Siempre es valioso escuchar este tipo de experiencias de primera mano: cada máquina que no termina en un cajón o en la basura es una pequeña victoria contra la obsolescencia programada y el creciente problema de los residuos electrónicos. Llegamos cuando la charla ya había comenzado, así que la escuché solo parcialmente, pero el mensaje quedó claro.
A continuación, Emanuel Botta presentó «Uso de LLM local en Linux para hardware AMD». La charla me interesaba especialmente porque tengo una GPU AMD en mi PC de escritorio y en algún momento evaluaré reemplazarla. Emanuel compartió sus motivaciones, configuraciones y resultados ejecutando modelos de lenguaje con la combinación de Fedora, AMD ROCm, Ollama, Gemma4 y OpenWebUI. Ver esto funcionar en la práctica fue muy útil, y sin dudas voy a seguir considerando AMD como una buena opción para ese futuro recambio.

Luego me tocó a mí. Hablé sobre el movimiento «Keep Android Open», una iniciativa que surge como respuesta al intento de Google de restringir la instalación de aplicaciones en Android a aquellas cuyos desarrolladores estén previamente verificados, obligándolos a pagar, aceptar sus términos y exponer su identidad. Es un cambio que se impone sin previo aviso y sin opciones para los usuarios, y que afecta negativamente a desarrolladores independientes, activistas y ONGs. Afortunadamente existe una campaña organizada de rechazo y reclamos, te invito a involucrarte en ella visitando KeepAndroidOpen.


Pablo Pascuali presentó una introducción a la programación visual con Scratch, herramienta de software libre orientada a niños, docentes y cualquier persona que quiera dar sus primeros pasos en programación. Con su interfaz de bloques visuales, Scratch elimina las barreras de la sintaxis y pone el foco en lo que realmente importa: aprender a pensar. Pablo planteó que programar no es solo una habilidad técnica sino una forma de entender y transformar la tecnología, desarrollar creatividad, tolerancia al error y pensamiento crítico. La presentación incluyó ejemplos prácticos y terminó con una discusión sobre el uso de Scratch en el aula y el rol de la IA en la enseñanza de programación.
Mientras se preparaba la siguiente actividad, se presentó un video de Debian Argentina sobre la importancia del software libre en los ámbitos laboral, comunitario y educativo.

Sebastián Palomeque nos contó sobre «Los siete del litoral», un proyecto que recupera modelos de fauna del litoral santafesino para crear materiales educativos y acercar ese conocimiento también a personas ciegas. Además de material audiovisual con actividades realizadas con niños y jóvenes, llevaron varios modelos al evento —varios a tamaño real— y armaron una pequeña exposición donde los asistentes pudimos verlos y tocarlos. Una experiencia completa y un trabajo hermoso de parte de Sebastián y compañía.

En la misma línea, se presentó brevemente Roboticlaje, un emprendimiento educativo que reutiliza componentes de dispositivos obsoletos para construir kits y prototipos robóticos de baja complejidad, llevando la electrónica y la programación a escuelas primarias de Rafaela. Lamentablemente la presentación se hizo corta y parte del material pasó rápido; pude conversar un poco con los disertantes después, pero me hubiera gustado profundizar más.
Sebastián Clement y Francisco Bevilaqua presentaron «Asistente Virtual Soberano: Integración de IA Local, Linux y Hardware Libre», un robot de stand construido con Arduino, GNU/Linux, Ollama, Llama 3 y Python, capaz de integrar procesamiento de lenguaje natural con control de electrónica básica. El objetivo es mostrar alternativas libres frente a los ecosistemas cerrados del IoT. La demostración no funcionó en el momento, pero los aspectos técnicos del proyecto y la idea llegaron bien al público.
Luego de una pausa donde la Municipalidad de Rafaela nos brindó café y algo para comer, y pudimos conversar sobre las charlas y la comunidad del software libre, llegó el turno de las actividades de la tarde.


Juan Carrique ofreció un taller para educadores sobre programación en castellano con placas tipo Arduino usando un simulador en línea. Recorrió algunos aspectos fundamentales de la historia de la programación, el surgimiento de Arduino y las placas ReDuino que crearon con materiales reciclados, además de reflexionar sobre la importancia de enseñar pensamiento computacional en las escuelas y cómo el poder hacerlo en español facilita el acercamiento de los más jovenes. Juan es muy didáctico y sentí que, con más tiempo disponible, podría haber profundizado mucho más en este contenido.

Para cerrar, Luciano Perren condujo un taller práctico de sistemas embebidos usando MicroPython en Raspberry Pi Pico para controlar LEDs RGB y programar efectos visuales. Aunque no participé activamente, disfruté ver cómo las explicaciones de Luciano guiaban a los asistentes paso a paso hasta lograr resultados en sus PCs y con varias placas, con un código claro y legible, uno de los motivos por los que tanto me gusta Python.
Participar en el FLISoL siempre me recarga los ánimos y las ganas de aportar. No solo por las charlas o los proyectos que se presentan, sino por esa energía particular que tiene una comunidad que lleva más de veinte años apostando al software libre por convicción, sin sponsors millonarios ni grandes presupuestos, simplemente porque cree que la tecnología puede y debe ser libre.
Este año lo viví de una manera diferente, sin el peso de la organización ni las responsabilidades de coordinar, pude estar más presente como asistente, escuchar con calma y conversar en la pausa del café sin distracciones de ningún tipo. Y desde ese lugar se puede no solo disfrutar las actividades en agenda sino también todo lo que pasa alrededor que es mucho y muy lindo.
No sé dónde estaré el próximo cuarto sábado de abril, pero seguro buscaré la forma de que sea en el FLISoL :-) .